Baila el halo de tu aliento
en la sed de mi garganta
nublando mis ojos
de lágrimas claras.
Siento en mi cuerpo
torrentes de Universo,
de espumas de aurora
y carros de fuego.
Esos torrentes de fuego
vencen a las madrugadas
formando fresco rocío
entre las gotas de escarcha.
Ven a derretir los hielos,
que sean hermosas las aguas
que acaricien los helechos
en laderas empinadas.
¡Ay! Cómo aflora tu sonrisa
en el musgo de las nieves,
¡ay! Cómo estremeces mis aguas
en el sentir de mis sienes.
Voy contigo,
voy...
y derretiré los hielos.
Indomables son las aguas
que han bajado de las nieves,
como indomable es la vida
vencedora de la muerte.
Y tú, con tus versos haces
que allí, milagrosamente,
con solo mirar las cumbres,
desnudas las piedras queden,
y el alma, antes de hielo,
es brasa después de verte.
Isabel y Salva (España)