El hambre

felixario

Poeta recién llegado
[FONT=&quot]Sobre un enjuto caballo,
[FONT=&quot]al compás de un vago trote,
[FONT=&quot]camina ensillada el hambre.
[FONT=&quot]De la humanidad azote.
[FONT=&quot]
[FONT=&quot]Músculos enflaquecidos.
[FONT=&quot]A intervalos dejan ver,
[FONT=&quot]los huesos ennegrecidos,
[FONT=&quot]por la transparente piel.
[FONT=&quot]
[FONT=&quot]Como un vapor indeleble,
[FONT=&quot]fría estela va dejando.
[FONT=&quot]Los cortos soplos de vida,
[FONT=&quot]que en el aire van quedando
[FONT=&quot]
[FONT=&quot]Los estómagos se arrugan
[FONT=&quot]por la avidez de un bocado,
[FONT=&quot]que a penas han conocido
[FONT=&quot]sus dientes secos y largos
[FONT=&quot]
[FONT=&quot]Carne en el suelo dispersa.
[FONT=&quot]Moviéndose lentamente,
[FONT=&quot]paga el tributo a la vida
[FONT=&quot]de la cual no es ya consciente.
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[FONT=&quot]Triste escena, pero humana,
[FONT=&quot]la de esta necesidad,
[FONT=&quot]que martiriza a los hombres
[FONT=&quot]con su eterna realidad.
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[FONT=&quot]Maquiavélicos rumores.
[FONT=&quot]Voces de ansia se perciben,
[FONT=&quot]de los lánguidos horrores,
[FONT=&quot]que sin ser muertos… no viven.
[FONT=&quot]
[FONT=&quot]Así acaba con el mundo
[FONT=&quot]esta asoladora plaga,
[FONT=&quot]que somete bajo el yugo,
[FONT=&quot]a toda figura humana.
 
Sobre un enjuto caballo,
al compás de un vago trote,
camina ensillada el hambre.
De la humanidad azote.

Músculos enflaquecidos.
A intervalos dejan ver,
los huesos ennegrecidos,
por la transparente piel.

Como un vapor indeleble,
fría estela va dejando.
Los cortos soplos de vida,
que en el aire van quedando

Los estómagos se arrugan
por la avidez de un bocado,
que a penas han conocido
sus dientes secos y largos

Carne en el suelo dispersa.
Moviéndose lentamente,
paga el tributo a la vida
de la cual no es ya consciente.

Triste escena, pero humana,
la de esta necesidad,
que martiriza a los hombres
con su eterna realidad.

Maquiavélicos rumores.
Voces de ansia se perciben,
de los lánguidos horrores,
que sin ser muertos… no viven.

Así acaba con el mundo
esta asoladora plaga,
que somete bajo el yugo,
a toda figura humana.

Ayy que malo es el hambre, y que pena para aquel que no pueda llevarse un pedacito de pan a la boca. ABRAZOS
 

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