Cada noche cuidaba de que la casa esté segura. Era una rutina que repetía todo los días después de la cena. Temía que lo robaran o hirieran. Para ello se había hecho de un revolver. Vivía solo y su único hermano estaba fuera de la ciudad. Antes habían vivido juntos por lo que su hermano llevaba la llave de la casa. Un sábado por la noche en que todo parecía transcurrir con normalidad, se puso a ver una película de terror. Sentado frente al televisor y ya siendo casi la medianoche, comienza a escuchar ruidos en la entrada de la casa. No sabía si eran ciertos o imaginados. Pero lo sentía. Entró en pánico y cogió su revolver. Entre las sobras se notaba la silueta de una persona. Hizo tres disparos y el cuerpo cayó. Al encender la luz vio a su hermano muerto.