César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Donde se oye el Querre-querre,
donde el monte está más alto;
donde el sol nunca aparece,
donde abundan los espantos.
Los espantos de la luna,
la luna de medio cuarto.
Donde se queja el herido
y mata el grito con llanto.
Donde el monte es más espeso,
allí vive Tamanaco.
De la gran Tribu Mariche
el cacique respetado.
Usa una lanza sin ristre
hecha ella toda de palo;
lanza para herir de frente,
no de espalda, al asustado.
Lanza de gloriosa mano
que defiende el suelo amado,
no tronco de asesinar
indígenas empalados.
Tiene la melena lacia,
tiene gallardía y mando;
tiene el corazón guerrero,
tiene valentía y garbo.
Tiene convicción de libre
hombre de maíz, alzado.
Va a expulsar al invasor,
al español desalmado.
Para eso le bastan flechas
contra hierros afilados,
contra fuego de fusiles
y cañones apuntados.
Muchas veces los venció
con astucia y desparpajo.
A enemigos arrogantes
hizo huir acobardados.
Por eso no le perdonan;
¡“salvaje”! Así le han llamado,
y para esconder el miedo
lo disfrazan con enfado.
Trajeron hombres de lejos:
dizque “esforzados soldados”,
para darle cacería
al que los tiene diezmados.
Pusilánimes al fin
se valieron del engaño
y pudieron capturar
al cacique traicionado.
Se discute entre malditos
la muerte del atrapado;
si es con plomo o con azotes,
si a palos o degollado.
Se le ocurre a un capitán
que para matar al bravo
se le dé oportunidad
de no morir humillado.
- Enfrentadle al perro fiero,
a `amigo´, (así le han nombrado)
-y si venciera al canino
su vivir sea respetado-
Tamanaco aceptó el reto:
“Ya verán los hombres blancos,
en este valle glorioso,
vencer al gran Tamanaco”.
Pero no era un can cualquiera
al que sería enfrentado,
ni era tan solo uno de ellos,
sino varios, adiestrados.
Los cobardes hacen círculo
hombro con hombro, cercanos,
y apuestan a que los canes
lo dejan despedazado.
Como ocurriera, en efecto,
tal cual lo habían esperado:
Tamanaco murió allí
por perros descuartizado,
en pelea desigual
de hombre herido y torturado,
obligado así a enfrentar
a canes amaestrados.
Pero dejó con su ejemplo
y con su valor regado
el suelo que nos dio vida,
el suelo donde hoy pisamos.
De su valentía y bravura
hoy día nos alimentamos
quienes tenemos la dicha
de nacer venezolanos.
. . .
Patria Kariná es mi patria,
Patria de pueblo esforzado;
Patria india y libertaria
¡Patria pa´los marginados!
Tamanaco, padre nuestro,
guerrillero y miliciano:
¡TÚ VIVIRÁS PARA SIEMPRE…
NUNCA SERÁS OLVIDADO!
Abril y remembranzas / César Guevara / 2014
donde el monte está más alto;
donde el sol nunca aparece,
donde abundan los espantos.
Los espantos de la luna,
la luna de medio cuarto.
Donde se queja el herido
y mata el grito con llanto.
Donde el monte es más espeso,
allí vive Tamanaco.
De la gran Tribu Mariche
el cacique respetado.
Usa una lanza sin ristre
hecha ella toda de palo;
lanza para herir de frente,
no de espalda, al asustado.
Lanza de gloriosa mano
que defiende el suelo amado,
no tronco de asesinar
indígenas empalados.
Tiene la melena lacia,
tiene gallardía y mando;
tiene el corazón guerrero,
tiene valentía y garbo.
Tiene convicción de libre
hombre de maíz, alzado.
Va a expulsar al invasor,
al español desalmado.
Para eso le bastan flechas
contra hierros afilados,
contra fuego de fusiles
y cañones apuntados.
Muchas veces los venció
con astucia y desparpajo.
A enemigos arrogantes
hizo huir acobardados.
Por eso no le perdonan;
¡“salvaje”! Así le han llamado,
y para esconder el miedo
lo disfrazan con enfado.
Trajeron hombres de lejos:
dizque “esforzados soldados”,
para darle cacería
al que los tiene diezmados.
Pusilánimes al fin
se valieron del engaño
y pudieron capturar
al cacique traicionado.
Se discute entre malditos
la muerte del atrapado;
si es con plomo o con azotes,
si a palos o degollado.
Se le ocurre a un capitán
que para matar al bravo
se le dé oportunidad
de no morir humillado.
- Enfrentadle al perro fiero,
a `amigo´, (así le han nombrado)
-y si venciera al canino
su vivir sea respetado-
Tamanaco aceptó el reto:
“Ya verán los hombres blancos,
en este valle glorioso,
vencer al gran Tamanaco”.
Pero no era un can cualquiera
al que sería enfrentado,
ni era tan solo uno de ellos,
sino varios, adiestrados.
Los cobardes hacen círculo
hombro con hombro, cercanos,
y apuestan a que los canes
lo dejan despedazado.
Como ocurriera, en efecto,
tal cual lo habían esperado:
Tamanaco murió allí
por perros descuartizado,
en pelea desigual
de hombre herido y torturado,
obligado así a enfrentar
a canes amaestrados.
Pero dejó con su ejemplo
y con su valor regado
el suelo que nos dio vida,
el suelo donde hoy pisamos.
De su valentía y bravura
hoy día nos alimentamos
quienes tenemos la dicha
de nacer venezolanos.
. . .
Patria Kariná es mi patria,
Patria de pueblo esforzado;
Patria india y libertaria
¡Patria pa´los marginados!
Tamanaco, padre nuestro,
guerrillero y miliciano:
¡TÚ VIVIRÁS PARA SIEMPRE…
NUNCA SERÁS OLVIDADO!
Abril y remembranzas / César Guevara / 2014
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