Felizmente muerto
Sonriele a la Vida... y a la Muerte.
El Holandés Errante
Escucho fuera de mi hogar,
Aquella que nadie puede calmar
Que estando aun en pena hace estallar, su canto, es la mar.
Oscuro presagio de muerte fiel
Sombra oscura ha de ser
Sobre las aguas bravas aparece él
El Errante Holandés.
Peces rojos, de sangre pura
¡Alertad, a todos alertad!
Que ha llegado la fría tormenta, a romper la paz.
En medio de la niebla fogosa
Aparecen las velas rotas
Y manejando el timón.
El que ha Dios ¡desafió!
Marino que con la muerte quieres batallar
Si eres tan hombre conmigo te has de encarar
Soy el capitán del barco muerto.
Vago a la deriva por los siete mares
Mi pensamiento es la destrucción
Por desafiar a Dios, maldito estoy
Vagaras por los mares, buscando victimas
Pues ahora en el cielo aceptado no serás.
Y que estas palabras en tu alma queden tatuadas
Como maldito vivirás, pues maldito por siempre has de estar.
Luego de causar muerte
Con la tormenta voraz
En la misma niebla fogosa
Se le ve marchar.
El oscuro navío de las velas rotas
En el alba no se puede apreciar
Pero tampoco al pequeño barco
Que en la tormenta entró
Solo el grito de horror del que grumete que se salvo
Holandés Errante, barco de negras velas
Que en tu viaje encuentres la paz
Pues aun en el fondo
A su capitán se oye llorar.
Apenado por lo que hizo
Y ahora no puede descansar.
Solo el fin de los tiempos le otorgara su paz
Escucho fuera de mi hogar,
Aquella que nadie puede calmar
Que estando aun en pena hace estallar, su canto, es la mar.
Oscuro presagio de muerte fiel
Sombra oscura ha de ser
Sobre las aguas bravas aparece él
El Errante Holandés.
Peces rojos, de sangre pura
¡Alertad, a todos alertad!
Que ha llegado la fría tormenta, a romper la paz.
En medio de la niebla fogosa
Aparecen las velas rotas
Y manejando el timón.
El que ha Dios ¡desafió!
Marino que con la muerte quieres batallar
Si eres tan hombre conmigo te has de encarar
Soy el capitán del barco muerto.
Vago a la deriva por los siete mares
Mi pensamiento es la destrucción
Por desafiar a Dios, maldito estoy
Vagaras por los mares, buscando victimas
Pues ahora en el cielo aceptado no serás.
Y que estas palabras en tu alma queden tatuadas
Como maldito vivirás, pues maldito por siempre has de estar.
Luego de causar muerte
Con la tormenta voraz
En la misma niebla fogosa
Se le ve marchar.
El oscuro navío de las velas rotas
En el alba no se puede apreciar
Pero tampoco al pequeño barco
Que en la tormenta entró
Solo el grito de horror del que grumete que se salvo
Holandés Errante, barco de negras velas
Que en tu viaje encuentres la paz
Pues aun en el fondo
A su capitán se oye llorar.
Apenado por lo que hizo
Y ahora no puede descansar.
Solo el fin de los tiempos le otorgara su paz
Nacido de mi fascinación por lo sobrenatural, escribo este poema, inspirado en la leyenda del barco fantasma. Quizás no sea mi mejor trabajo, pero le tengo gran cariño, y he decidido publicarlo. Espero sus comentarios con ansias.