daniel.népomuk
Poeta recién llegado
El hombre de hielo
Ante la encantadora y bella dama
se quiebran los soportes de mi mente
y, de repente, pierdo control del cuerpo.
Yo me alejo lejos de aquel punto
ignorando el lujurioso golpe
y me sonrío con rostro de hielo.
Y pensé que actuando como un hielo,
como un viejo zapato de dama,
como plástico que no siente golpe,
se mantendría lejos de mi mente
pero ausente, la inventé en cada punto,
viviendo la hermosura de su cuerpo…
Y aunque no me fijo sólo en el cuerpo
(pues realmente no soy como un hielo)
volví a buscarla en el mismo punto.
Y allí encontré a mi bella dama,
radiante, como habitaba en mi mente,
solemne, a mi corazón, un golpe.
¡Y nos vimos a los ojos de golpe!
Y luego observamos cada cuerpo
y un fuego quemó ropa, alma y mente…
Nos derretimos lento, como hielo,
en la boca fogosa de la dama
y ambos nos escondimos en su punto.
Pero aún con cenizas en punto,
con magnitud de sorpresivo golpe,
se apresuró la hermosa dama
y con ropa blanca cubrió su cuerpo…
Yo me quedé tan frío, como un hielo,
como pedrada al centro de mi mente...
Y con lágrimas de mi triste mente,
donde no entra luz, ni por un punto,
donde respiro una muerte de hielo,
donde no te revive ni un golpe,
donde falta una parte del cuerpo,
me volví un rey muerto sin su dama.
Dama que tragó el jugo de mi mente.
Cuerpo que se perdió triste en un punto.
Golpe que me momificó en el hielo...
Daniel Népomuk
Amigos, comparto esta sextina con ustedes. Gracias por el espacio y las críticas. Un abrazo, DN
Ante la encantadora y bella dama
se quiebran los soportes de mi mente
y, de repente, pierdo control del cuerpo.
Yo me alejo lejos de aquel punto
ignorando el lujurioso golpe
y me sonrío con rostro de hielo.
Y pensé que actuando como un hielo,
como un viejo zapato de dama,
como plástico que no siente golpe,
se mantendría lejos de mi mente
pero ausente, la inventé en cada punto,
viviendo la hermosura de su cuerpo…
Y aunque no me fijo sólo en el cuerpo
(pues realmente no soy como un hielo)
volví a buscarla en el mismo punto.
Y allí encontré a mi bella dama,
radiante, como habitaba en mi mente,
solemne, a mi corazón, un golpe.
¡Y nos vimos a los ojos de golpe!
Y luego observamos cada cuerpo
y un fuego quemó ropa, alma y mente…
Nos derretimos lento, como hielo,
en la boca fogosa de la dama
y ambos nos escondimos en su punto.
Pero aún con cenizas en punto,
con magnitud de sorpresivo golpe,
se apresuró la hermosa dama
y con ropa blanca cubrió su cuerpo…
Yo me quedé tan frío, como un hielo,
como pedrada al centro de mi mente...
Y con lágrimas de mi triste mente,
donde no entra luz, ni por un punto,
donde respiro una muerte de hielo,
donde no te revive ni un golpe,
donde falta una parte del cuerpo,
me volví un rey muerto sin su dama.
Dama que tragó el jugo de mi mente.
Cuerpo que se perdió triste en un punto.
Golpe que me momificó en el hielo...
Daniel Népomuk
Amigos, comparto esta sextina con ustedes. Gracias por el espacio y las críticas. Un abrazo, DN