prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Trabajo con piedras que encuentran en mis manos
una geometría parecida al fracaso.
Tengo muchos clientes, familias felices que quieren muros altos
para vincular los egos a la absurdidad de los amaneceres
en los pozos sin agua.
Lo que dibujo es un mapa de cicatrices sobre el cual
orinan los perros, descansan las bicicletas
y arañas hembra succionan la fertilidad de la seda lumínica.
¿Quién leerá estas lágrimas que no definen la forma de lo que es perderte,
que abrazan adhesivos y sufren golpes de martillo?
Se me escapan los abrazos como fieras domadas
que no saben sobrevivir fuera de su jaula.
Que no vengan los ladrones de cuerpos, porque no estoy en la tumba.
Mis dedos tocan tu pubis a veces en el granito
y despiertan su indiferencia ante la lluvia de carne
y el granito se vuelve más granito
y los dedos menos dedos y más alma que no puede evitar
sentir lo áspero de la ausencia, como besos enterrados y sin cruces.
una geometría parecida al fracaso.
Tengo muchos clientes, familias felices que quieren muros altos
para vincular los egos a la absurdidad de los amaneceres
en los pozos sin agua.
Lo que dibujo es un mapa de cicatrices sobre el cual
orinan los perros, descansan las bicicletas
y arañas hembra succionan la fertilidad de la seda lumínica.
¿Quién leerá estas lágrimas que no definen la forma de lo que es perderte,
que abrazan adhesivos y sufren golpes de martillo?
Se me escapan los abrazos como fieras domadas
que no saben sobrevivir fuera de su jaula.
Que no vengan los ladrones de cuerpos, porque no estoy en la tumba.
Mis dedos tocan tu pubis a veces en el granito
y despiertan su indiferencia ante la lluvia de carne
y el granito se vuelve más granito
y los dedos menos dedos y más alma que no puede evitar
sentir lo áspero de la ausencia, como besos enterrados y sin cruces.