El hombre del traje verde

Anna Politkóvskaya

Poeta fiel al portal
Dedicado a Mohammed Wasim Moaz,
último pediatra de Alepo (Siria),
asesinado en el criminal bombardeo al hospital
en el que trabajaba, perpetrado
por las tropas del dictador Bashar al-Ásad.

Un hombre común, enfundado
en un traje verde, vio
en el ángulo de un zócalo
el cadáver precoz y
a trasmano,
especialmente irrisorio
- ¿prescindió de sus alas
para huir de la atroz superficie? -,
de un pájaro roto
y barruntó la rúbrica irónica
de la muerte, porque
cada día era el último
en la tierra de siniestras lluvias
por donde caminaba
entre escombros
inocentes de ojos desnudos
recuperando alientos,
soldando heridas implacables
y disipando vagidos;
pero en la tierra donde
cada día podía ser el último,
el hombre que vestía
un traje verde
prescindió de las alas para huir
de la muerte y, caminando
entre escombros porque la vida
de los otros
era incalculable, una siniestra
lluvia le arrancó el aliento.
 
Última edición:
Personas como él son las que dignifican al ser humano. Excelente poema y homenaje, Anna. Saludos.
 
triste sucesos estimada Anna,
gracias por escribirle en esta ocasión...
a esos verdaderos seres que vivien y mueren por los demás...

muy buen poema.. Bendiciones


Gracias, poeta, por sumarte al desgarro que supone la pérdida de una persona corriente, héroe anónimo hasta que fue asesinado. Gente tan digna me permite albergar aún algún atisbo de esperanza en el ser humano.
 
Dedicado a Mohammed Wasim Moaz,
último pediatra de Alepo (Siria),
asesinado en el criminal bombardeo al hospital
en el que trabajaba, perpetrado
por las tropas del dictador Bashar al-Ásad.

Un hombre común, enfundado
en un traje verde, vio
en el ángulo de un zócalo
el cadáver precoz y
a trasmano,
especialmente irrisorio
- ¿prescindió de sus alas
para huir de la atroz superficie? -,
de un pájaro roto
y barruntó la rúbrica irónica
de la muerte, porque
cada día era el último
en la tierra de siniestras lluvias
por donde caminaba
entre escombros
inocentes de ojos desnudos
recuperando alientos,
soldando heridas implacables
y disipando vagidos;
pero en la tierra donde
cada día podía ser el último,
el hombre que vestía
un traje verde
prescindió de las alas para huir
de la muerte y, caminando
entre escombros porque la vida
de los otros
era incalculable, una siniestra
lluvia le arrancó el aliento.
Que preciosidad de poema, que clima poético a cuenta de la muerte que en tus letras aparte de irremediable se convierte en un personaje más del poema que comparte cartel con el hombre del traje verde, me ha parecido espectacular este texto, los ocho versos finales son de concurso, maravillosos, me has hechizado poéticamente hablando querida Anna. Abrazote vuela. Paco.
 
Dedicado a Mohammed Wasim Moaz,
último pediatra de Alepo (Siria),
asesinado en el criminal bombardeo al hospital
en el que trabajaba, perpetrado
por las tropas del dictador Bashar al-Ásad.

Un hombre común, enfundado
en un traje verde, vio
en el ángulo de un zócalo
el cadáver precoz y
a trasmano,
especialmente irrisorio
- ¿prescindió de sus alas
para huir de la atroz superficie? -,
de un pájaro roto
y barruntó la rúbrica irónica
de la muerte, porque
cada día era el último
en la tierra de siniestras lluvias
por donde caminaba
entre escombros
inocentes de ojos desnudos
recuperando alientos,
soldando heridas implacables
y disipando vagidos;
pero en la tierra donde
cada día podía ser el último,
el hombre que vestía
un traje verde
prescindió de las alas para huir
de la muerte y, caminando
entre escombros porque la vida
de los otros
era incalculable, una siniestra
lluvia le arrancó el aliento.

Bastante buena tu retórica Anna, la ambición de los capitalistas es cruel e inmoral, por expandir su dominio no le importa cuantos cadáveres arrastre. Felicitaciones, saludos.
 

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