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El hombre más poderoso

Antonio del Olmo

Poeta que considera el portal su segunda casa
EL HOMBRE MÁS PODEROSO


El Presidente estaba comiendo fruta en su casa particular del monte, como hacía todas las mañanas a las 12, cuando sonó en el teléfono la llamada que esperaba. Tragó enseguida un gran trozo de plátano mientras cogía el teléfono; pero el bocado se fue por el camino equivocado y taponó la tráquea. Entonces se sintió muy angustiado: no podía toser ni respirar; pero, a pesar de su desesperada situación, lo que más le preocupaba era morir de ese modo tan ridículo. Hubiera preferido morir en un atentado, como un héroe. Pensó que un gran líder no podía terminar así.

El teléfono se quedo colgando, balanceándose sobre el borde de la mesa, mientras se oía la voz de su interlocutor preguntando:

Señor Presidente... ¿Señor Presidente? ¡¿Señor Presidente?!

Pero el presidente no podía hablar, ni toser, ni respirar: se sentía totalmente impotente, como una marioneta movida por los hilos del destino.

Diez minutos después, el asistente personal encontró al presidente muerto en el suelo. La expresión del cadáver era tan terrible como ridícula: tenía la boca abierta, los ojos desorbitados y el cuerpo encogido.

***
El día siguiente aparecieron en todos los medios de comunicación del mundo estos titulares:

“MATAN AL PRESIDENTE DE LA NACIÓN”

“Recibió un disparo en el corazón cuando paseaba en el monte sin escolta, como era su costumbre, pese a las reiteradas advertencias del Ministro de Seguridad.”

Los más directos colaboradores del presidente simularon un atentado, actuaron como si hubieran adivinado su último deseo.
 
Última edición:
¡Magnífica prosa! Nunca importará lo poderosos o miserables que seamos o crean en este mundo terrenal, cuando la parca toma su hora, no hay nadie que nos salve ni siquiera las mentiras que nos hacen tragar muchas veces como verdades. Un placer disfrutar de su magnífico y particular estilo de escritura, Antonio del Olmo, reciba la más cordial felicitación y saludo.
 
EL HOMBRE MÁS PODEROSO DEL MUNDO


El Presidente estaba comiendo fruta en su casa particular del monte, como hacía todas las mañanas a las 12, cuando sonó en el teléfono la llamada que esperaba. Tragó enseguida un gran trozo de plátano mientras cogía el teléfono; pero el bocado se fue por el camino equivocado y taponó la tráquea. Entonces se sintió muy angustiado: no podía toser ni respirar; pero, a pesar de su desesperada situación, lo que más le preocupaba era morir de ese modo tan ridículo. Hubiera preferido morir en un atentado, como un héroe. Pensó que un gran líder no podía terminar así.

El teléfono se quedo colgando, balanceándose sobre el borde de la mesa, mientras se oía la voz de su interlocutor preguntando:

Señor Presidente... ¿Señor Presidente? ¡¿Señor Presidente?!

Pero el presidente no podía hablar, ni toser, ni respirar: se sentía totalmente impotente, como una marioneta movida por los hilos del destino.

Diez minutos después, el asistente personal encontró al presidente muerto en el suelo. La expresión del cadáver era tan terrible como ridícula: tenía la boca abierta, los ojos desorbitados y el cuerpo encogido.

***
El día siguiente aparecieron en todos los medios de comunicación del mundo estos titulares:

“MATAN AL PRESIDENTE DE LA NACIÓN”

“Recibió un disparo en el corazón cuando paseaba en el monte sin escolta, como era su costumbre, pese a las reiteradas advertencias del Ministro de Seguridad.”

Los más directos colaboradores del presidente simularon un atentado, actuaron como si hubieran adivinado su último deseo.

Una interesante mirada plasmada de esa falsedad y encubrimiento de las apariencias, un buen uso de las imágenes. Con todo respeto trata de no usar símbolos de admiración y pregunta en la misma palabra, es un error, úsalos por separado. No te enfades, un agrado leerte, saludos desde Colombia.
 
EL HOMBRE MÁS PODEROSO DEL MUNDO


El Presidente estaba comiendo fruta en su casa particular del monte, como hacía todas las mañanas a las 12, cuando sonó en el teléfono la llamada que esperaba. Tragó enseguida un gran trozo de plátano mientras cogía el teléfono; pero el bocado se fue por el camino equivocado y taponó la tráquea. Entonces se sintió muy angustiado: no podía toser ni respirar; pero, a pesar de su desesperada situación, lo que más le preocupaba era morir de ese modo tan ridículo. Hubiera preferido morir en un atentado, como un héroe. Pensó que un gran líder no podía terminar así.

El teléfono se quedo colgando, balanceándose sobre el borde de la mesa, mientras se oía la voz de su interlocutor preguntando:

Señor Presidente... ¿Señor Presidente? ¡¿Señor Presidente?!

Pero el presidente no podía hablar, ni toser, ni respirar: se sentía totalmente impotente, como una marioneta movida por los hilos del destino.

Diez minutos después, el asistente personal encontró al presidente muerto en el suelo. La expresión del cadáver era tan terrible como ridícula: tenía la boca abierta, los ojos desorbitados y el cuerpo encogido.

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El día siguiente aparecieron en todos los medios de comunicación del mundo estos titulares:

“MATAN AL PRESIDENTE DE LA NACIÓN”

“Recibió un disparo en el corazón cuando paseaba en el monte sin escolta, como era su costumbre, pese a las reiteradas advertencias del Ministro de Seguridad.”

Los más directos colaboradores del presidente simularon un atentado, actuaron como si hubieran adivinado su último deseo.
Buen relato sobre la muerte del presidente. Encantada de leerte. Un abrazo amigo.
 
¡Magnífica prosa! Nunca importará lo poderosos o miserables que seamos o crean en este mundo terrenal, cuando la parca toma su hora, no hay nadie que nos salve ni siquiera las mentiras que nos hacen tragar muchas veces como verdades. Un placer disfrutar de su magnífico y particular estilo de escritura, Antonio del Olmo, reciba la más cordial felicitación y saludo.
No seríamos tran prepotentes si pensáramos que estamos todos de paso en el mundo.

Gracias por el comentario. Salud, ventura y larga vida.
 
Una interesante mirada plasmada de esa falsedad y encubrimiento de las apariencias, un buen uso de las imágenes. Con todo respeto trata de no usar símbolos de admiración y pregunta en la misma palabra, es un error, úsalos por separado. No te enfades, un agrado leerte, saludos desde Colombia.

Los poderosos no suelen mostrar su lado humano. Todos estamos aquí, en el mundo, de paso.

No me enfado y agradezco tu corrección. Saludos desde Madrid.
 
EL HOMBRE MÁS PODEROSO


El Presidente estaba comiendo fruta en su casa particular del monte, como hacía todas las mañanas a las 12, cuando sonó en el teléfono la llamada que esperaba. Tragó enseguida un gran trozo de plátano mientras cogía el teléfono; pero el bocado se fue por el camino equivocado y taponó la tráquea. Entonces se sintió muy angustiado: no podía toser ni respirar; pero, a pesar de su desesperada situación, lo que más le preocupaba era morir de ese modo tan ridículo. Hubiera preferido morir en un atentado, como un héroe. Pensó que un gran líder no podía terminar así.

El teléfono se quedo colgando, balanceándose sobre el borde de la mesa, mientras se oía la voz de su interlocutor preguntando:

Señor Presidente... ¿Señor Presidente? ¡¿Señor Presidente?!

Pero el presidente no podía hablar, ni toser, ni respirar: se sentía totalmente impotente, como una marioneta movida por los hilos del destino.

Diez minutos después, el asistente personal encontró al presidente muerto en el suelo. La expresión del cadáver era tan terrible como ridícula: tenía la boca abierta, los ojos desorbitados y el cuerpo encogido.

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El día siguiente aparecieron en todos los medios de comunicación del mundo estos titulares:

“MATAN AL PRESIDENTE DE LA NACIÓN”

“Recibió un disparo en el corazón cuando paseaba en el monte sin escolta, como era su costumbre, pese a las reiteradas advertencias del Ministro de Seguridad.”

Los más directos colaboradores del presidente simularon un atentado, actuaron como si hubieran adivinado su último deseo.
Sorprendente relato amigo Antonio, empiezo a leerlo y no puedo parar de hacerlo hasta llegar al desenlace... Fantástico, sorprendente y encantador. He disfrutado con la lectura, gracias amigo por compartirnos tus bellas letras. Besazos con cariño y admiración....muááááackssss...
 
Sorprendente relato amigo Antonio, empiezo a leerlo y no puedo parar de hacerlo hasta llegar al desenlace... Fantástico, sorprendente y encantador. He disfrutado con la lectura, gracias amigo por compartirnos tus bellas letras. Besazos con cariño y admiración....muááááackssss...
Gracias por no parar de leer el relato; aunque, de todos modos, es muy corto. Ja ja ja...

Salud, ventura y larga vida.
 
EL HOMBRE MÁS PODEROSO


El Presidente estaba comiendo fruta en su casa particular del monte, como hacía todas las mañanas a las 12, cuando sonó en el teléfono la llamada que esperaba. Tragó enseguida un gran trozo de plátano mientras cogía el teléfono; pero el bocado se fue por el camino equivocado y taponó la tráquea. Entonces se sintió muy angustiado: no podía toser ni respirar; pero, a pesar de su desesperada situación, lo que más le preocupaba era morir de ese modo tan ridículo. Hubiera preferido morir en un atentado, como un héroe. Pensó que un gran líder no podía terminar así.

El teléfono se quedo colgando, balanceándose sobre el borde de la mesa, mientras se oía la voz de su interlocutor preguntando:

Señor Presidente... ¿Señor Presidente? ¡¿Señor Presidente?!

Pero el presidente no podía hablar, ni toser, ni respirar: se sentía totalmente impotente, como una marioneta movida por los hilos del destino.

Diez minutos después, el asistente personal encontró al presidente muerto en el suelo. La expresión del cadáver era tan terrible como ridícula: tenía la boca abierta, los ojos desorbitados y el cuerpo encogido.

***
El día siguiente aparecieron en todos los medios de comunicación del mundo estos titulares:

“MATAN AL PRESIDENTE DE LA NACIÓN”

“Recibió un disparo en el corazón cuando paseaba en el monte sin escolta, como era su costumbre, pese a las reiteradas advertencias del Ministro de Seguridad.”

Los más directos colaboradores del presidente simularon un atentado, actuaron como si hubieran adivinado su último deseo.
Y no es distinta nuestra forma de vivir el día a día, siempre estamos cautivos de como nos verán los demás...Siempre llenos de prejuicios, de miedo, de complejos...En fin...como el día a día,
Nuestra vida es tan frágil ¿verdad?
También me gusta tu prosa...Aunque probablemente, volvamos a no estar de acuerdo...:) (es broma)
Saludos.
 
Y no es distinta nuestra forma de vivir el día a día, siempre estamos cautivos de como nos verán los demás...Siempre llenos de prejuicios, de miedo, de complejos...En fin...como el día a día,
Nuestra vida es tan frágil ¿verdad?
También me gusta tu prosa...Aunque probablemente, volvamos a no estar de acuerdo...:) (es broma)
Saludos.
Es cierto. Muchos son esclavos del "qué dirán". Además, los hilos del destino nos mueven a todos, igual que a las marionetas.

Creo que estamos de acuerdo en lo fundamental. Ja ja ja...

Salud y ventura.
 
Es cierto. Muchos son esclavos del "qué dirán". Además, los hilos del destino nos mueven a todos, igual que a las marionetas.

Creo que estamos de acuerdo en lo fundamental. Ja ja ja...

Salud y ventura.
Ufffff que alivio, he respirado, suspirado y aliviado de un peso que angustiaba mi existencia. Jajajaja. Gracias por tu sentido del humor y soportar mi broma...
Y auqneu no lo estemos, me sigue gustando leerte...
Saludos, y vida, mucha vida
 
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