flordelis
Poeta recién llegado
Un hombre fue amado una vez por una mujer
y si no fue amor
entonces fue locura,
ella lo amo en los bares y los hoteles de dos países
quiso que fuera en tres
pero él tenía planes de no violar ninguna frontera.
Él pretendió que fueran puntos suspensivos
pero ella sabía que solo había un signo en el castellano para los dos:
El punto final,
y así fue
por la fuerza del olvido o de la gramática.
Un hombre fue amado una vez por una mujer
ella extraña luego de tanto
tan poco:
lo que conoció de él,
su indiferencia
y hasta sus excesos,
porque así es cuando se ama:
Sin darse uno cuenta
sin excepciones
sin argumentos.
Un hombre fue amado una vez por una mujer
y ella embotelló un río amazónico para que él lo coleccionara,
él, compro el azar y lo metió en una cajita para que ella jugara,
se dijeron adiós en una noche sin estrellas en el cielo
en un día sin chispas en la tierra del hielo,
con buenas intensiones
como se saludan los extraños,
él con un libro en la mano
ella con un nudo en la garganta.
Un hombre fue amado una vez por una mujer
y fue convertido en higuera y peregrino
ahora ella enciende otros árboles
eleva otras almas
sin la humedad retórica de los besos de aquellos dos
con la desdicha y no
de la mano que roza sin caricia
del hombre que fue amado y no lo sabe.
Una vez una mujer amo a un hombre
y volvió para contarlo
sino fue del amor
de la locura habrá sido.
y si no fue amor
entonces fue locura,
ella lo amo en los bares y los hoteles de dos países
quiso que fuera en tres
pero él tenía planes de no violar ninguna frontera.
Él pretendió que fueran puntos suspensivos
pero ella sabía que solo había un signo en el castellano para los dos:
El punto final,
y así fue
por la fuerza del olvido o de la gramática.
Un hombre fue amado una vez por una mujer
ella extraña luego de tanto
tan poco:
lo que conoció de él,
su indiferencia
y hasta sus excesos,
porque así es cuando se ama:
Sin darse uno cuenta
sin excepciones
sin argumentos.
Un hombre fue amado una vez por una mujer
y ella embotelló un río amazónico para que él lo coleccionara,
él, compro el azar y lo metió en una cajita para que ella jugara,
se dijeron adiós en una noche sin estrellas en el cielo
en un día sin chispas en la tierra del hielo,
con buenas intensiones
como se saludan los extraños,
él con un libro en la mano
ella con un nudo en la garganta.
Un hombre fue amado una vez por una mujer
y fue convertido en higuera y peregrino
ahora ella enciende otros árboles
eleva otras almas
sin la humedad retórica de los besos de aquellos dos
con la desdicha y no
de la mano que roza sin caricia
del hombre que fue amado y no lo sabe.
Una vez una mujer amo a un hombre
y volvió para contarlo
sino fue del amor
de la locura habrá sido.