Carlos José Pedrosa Navas
Poeta recién llegado
El hombre y la señora muerte
El, caminaba recto, ella, le observaba.
El, ve un guijarro, ella, lo había puesto a su alcance,
entonces, él lo observa, y ella se puso sus ojos,
por qué recuerdas, le dijo, solo, son despojos...
De manera, que él siguió su camino,
sin mirar atrás, de modo, que ella, de momento, no quiso más...
Así, el continuó, hasta otro pedazo de tierra, donde todo encontró...
Y un día, ya, él anciano, le preguntó, a ella:
Por qué me persigues, y ella le dijo, que estaba muy sola.
El, no entendió, por lo que prosiguió, su camino,
otro día sería, cuando todo el supiera...
Ya en el lecho de muerta, ella, volvió...
Así que él le rogó, pero no por su vida,
dijo, porque me haces daño,
si yo a ti no?...
Así, dijo ella, todo surgió, no fui yo, quien todo o nada, eligió...
"(Espacio a gusto de cada uno, es amor, o interés?)"
El, caminaba recto, ella, le observaba.
El, ve un guijarro, ella, lo había puesto a su alcance,
entonces, él lo observa, y ella se puso sus ojos,
por qué recuerdas, le dijo, solo, son despojos...
De manera, que él siguió su camino,
sin mirar atrás, de modo, que ella, de momento, no quiso más...
Así, el continuó, hasta otro pedazo de tierra, donde todo encontró...
Y un día, ya, él anciano, le preguntó, a ella:
Por qué me persigues, y ella le dijo, que estaba muy sola.
El, no entendió, por lo que prosiguió, su camino,
otro día sería, cuando todo el supiera...
Ya en el lecho de muerta, ella, volvió...
Así que él le rogó, pero no por su vida,
dijo, porque me haces daño,
si yo a ti no?...
Así, dijo ella, todo surgió, no fui yo, quien todo o nada, eligió...
"(Espacio a gusto de cada uno, es amor, o interés?)"