Juglar español
Poeta fiel al portal
De todo aquel sonido que molesta
está el que te taladra los oídos
que gana a todos los reproducidos
y más a medio sueño de la siesta:
El ¡Santi¡, que me expele mi señora,
“¡recoge y saca al perro, pero ahora!”
Y yo, cual pusilánime cordero,
me visto a toda prisa sin reproche
oyendo el retumbar que pone el broche:
“Te vas y no me has dicho ni un te quiero”,
al que respondo sin alternativa
un “yo también” que suena a una evasiva.
Estando a solas durante el paseo
me vengo arriba para hablar de cara
pensando qué palabra es la más clara
para ser liberado como reo.
De modo que al llegar friego los platos
y pregunto si limpio los zapatos.
está el que te taladra los oídos
que gana a todos los reproducidos
y más a medio sueño de la siesta:
El ¡Santi¡, que me expele mi señora,
“¡recoge y saca al perro, pero ahora!”
Y yo, cual pusilánime cordero,
me visto a toda prisa sin reproche
oyendo el retumbar que pone el broche:
“Te vas y no me has dicho ni un te quiero”,
al que respondo sin alternativa
un “yo también” que suena a una evasiva.
Estando a solas durante el paseo
me vengo arriba para hablar de cara
pensando qué palabra es la más clara
para ser liberado como reo.
De modo que al llegar friego los platos
y pregunto si limpio los zapatos.
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