El Homicida

OH CUAM TRISTIS

Poeta recién llegado
Cuentan estos versos que un sanguinario hombre
perpetraba los hechos más crueles.
Actos rebalsados de maldad pura
y realizados con frivolidad extrema.

A diario mutilaba cada sueño
y dejaba morir de hambre a sus sentimientos.
Asesinaba sin vergüenza alguna
a los pobres consejos de su razón,
y ahogaba en el mar de los lamentos
sus oraciones hacia Dios.

Era un homicida pagado por la avaricia
y por un par de necesidades absurdas
no escatimaba en atormentar
a los vestigios de su redención.

Fue seducido por los billetes del egoísmo,
y manipulado por todos sus tormentos
hasta que al punto llegó
de estrangular todos sus recuerdos.

Un día fue atrapado.
Atrapado por la justicia del amor y sus deseos.
Lo llevaron entonces al tribunal de sus anhelos.
Y al ser interrogado por el fiscal de su conciencia
declaró que sus actos eran inocentes.

Puesto que ¿Cómo podía dejar con vida
a sus recuerdos, sueños y sentimientos
si cada uno de ellos lo estaban engañando?
Era menester matarlos pues así
ya no lo seguirían atormentando.
Fue llamado a declarar el único sobreviviente
de sus atracos, el amor.
Y cuando fue interrogado éste dijo:
Yo aún sigo vivo porque éste hombre
aún me sigue amando.

Aquel hombre al oír éstas palabras
lloró amargamente y dijo:
Perdón les pido a todos mis sentimientos
Y me declaro culpable del homicidio de mi cuerpo.

Pero el amor en su más noble y dulce expresión le dijo:
Yo estoy en el perdón y sigo vivo en tu corazón,
si yo estoy en ti, hoy eres libre.
Y con ésta declaración por siempre serás inocente.


 
Cuentan estos versos que un sanguinario hombre
perpetraba los hechos más crueles.
Actos rebalsados de maldad pura
y realizados con frivolidad extrema.

A diario mutilaba cada sueño
y dejaba morir de hambre a sus sentimientos.
Asesinaba sin vergüenza alguna
a los pobres consejos de su razón,
y ahogaba en el mar de los lamentos
sus oraciones hacia Dios.

Era un homicida pagado por la avaricia
y por un par de necesidades absurdas
no escatimaba en atormentar
a los vestigios de su redención.

Fue seducido por los billetes del egoísmo,
y manipulado por todos sus tormentos
hasta que al punto llegó
de estrangular todos sus recuerdos.

Un día fue atrapado.
Atrapado por la justicia del amor y sus deseos.
Lo llevaron entonces al tribunal de sus anhelos.
Y al ser interrogado por el fiscal de su conciencia
declaró que sus actos eran inocentes.

Puesto que ¿Cómo podía dejar con vida
a sus recuerdos, sueños y sentimientos
si cada uno de ellos lo estaban engañando?
Era menester matarlos pues así
ya no lo seguirían atormentando.
Fue llamado a declarar el único sobreviviente
de sus atracos, el amor.
Y cuando fue interrogado éste dijo:
Yo aún sigo vivo porque éste hombre
aún me sigue amando.

Aquel hombre al oír éstas palabras
lloró amargamente y dijo:
Perdón les pido a todos mis sentimientos
Y me declaro culpable del homicidio de mi cuerpo.

Pero el amor en su más noble y dulce expresión le dijo:
Yo estoy en el perdón y sigo vivo en tu corazón,
si yo estoy en ti, hoy eres libre.
Y con ésta declaración por siempre serás inocente.






que palabra mas bonitas OH CUAN TRISTI besos
 
Felicitaciones poeta, muy original y hermosa la manera de plasmar tus versos. Que sin lugar a dudas, surjieron de los más profundo de tus sentimientos, pues el amor siempre es la luz que ilumina nuestras vidas.

Un verdadero placer recorrer el camino de tus versos. Saludos Himinglaeva
 

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