Asklepios
Incinerando envidias
El humo de la última bocanada, antes de apagar el cigarrillo, se enredó tembloroso entre los rayos del sol que, en formación marcial, se pusieron a recorrer, flotando, la habitación. Fue entonces, cuando su mente, centró la atención en ese capricho que, tan ligero elemento, parecía estar dibujando en el aire.
En ese mismo instante, me percaté que se estaba produciendo un peculiar acontecimiento: el distanciamiento en la gravitación del invierno, por cómo comenzaron a cambiar de rumbo los vientos, con la intención de ocultar todos sus antiguos y muy secretos misterios.
Olvidado por completo de las filigranas que pudiera realizar el humo del ya apagado cigarrillo, y también, de los rayos del sol que tenía ante mis ojos, al atender a tan sorprendente episodio, advertí que, afortunadamente, mi creciente preocupación, causada por algo tan inusitado, finalmente, se quedaba en pura anécdota intrascendente, gracias a un olvido. Lo que fuera que causara aquel extraordinario episodio, se olvidó de eliminar totalmente su rastro, dejando varias huellas a la vista de los responsables y encargados de mantener inalterable el equilibrio natural de las cosas de este universo. Eso sí, fue inevitable que se produjeran puntuales fenómenos meteorológicos como fueron breve, pero intensas tormentas, rachas violentas de aire y un periodo, de apenas una semana, de un frío extremo. Todo ello, algo que no suele ser agradable para nadie.
En ese mismo instante, me percaté que se estaba produciendo un peculiar acontecimiento: el distanciamiento en la gravitación del invierno, por cómo comenzaron a cambiar de rumbo los vientos, con la intención de ocultar todos sus antiguos y muy secretos misterios.
Olvidado por completo de las filigranas que pudiera realizar el humo del ya apagado cigarrillo, y también, de los rayos del sol que tenía ante mis ojos, al atender a tan sorprendente episodio, advertí que, afortunadamente, mi creciente preocupación, causada por algo tan inusitado, finalmente, se quedaba en pura anécdota intrascendente, gracias a un olvido. Lo que fuera que causara aquel extraordinario episodio, se olvidó de eliminar totalmente su rastro, dejando varias huellas a la vista de los responsables y encargados de mantener inalterable el equilibrio natural de las cosas de este universo. Eso sí, fue inevitable que se produjeran puntuales fenómenos meteorológicos como fueron breve, pero intensas tormentas, rachas violentas de aire y un periodo, de apenas una semana, de un frío extremo. Todo ello, algo que no suele ser agradable para nadie.