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El humo de las rocas.

Anne_

I killed Bukowski.
Nunca vi otoños entre los manzanos,
sólo el sol mutilando las aceras vacías,
y la brisa del mar golpeando las mañanas
en las que la nana gritaba:
“Ya, pa’rriba, pa’ la escuela”.
Ahora tengo gentes que me cuentan
de sus primeras caídas del árbol,
de sus correrías entre llantas viejas,
y los gritos de sus madres
ordenándoles entrar
porque ya era muy tarde.
Y yo callo, y sonrío, y los dejo hablar,
y me muestran fotos, y me dicen:
“Tienes que conocer a mi primo, es un gran tipo”
y yo pienso que algún día
he de tener rasguños en las rodillas,
algún día quizá juegue hasta tarde en la lluvia,
algún día mi madre me llamará;
luego veo mis rodillas rotas,
y todas las veces que he inhalado
el humo de las rocas y polvos mágicos bajo la lluvia
conjugándome con el frío, y mamá jamás llamó.
Y yo callo, y sonrío, y los dejo hablar,
y me muestran fotos, y me dicen:
“Tienes que conocer a mi primo, es un gran tipo”
Podría mandar a la mierda a toda esa gente,
pero sé que ellos no tienen la culpa
de tener como primo a un gran tipo,
ni fotos sonriendo después de haberse caído del árbol,
y como soy egoísta, pienso que yo tampoco
tengo la culpa de no tener primos,
ni fotos de árboles para sonreír.​
 
Última edición:
Interesante lo que le he leido... me ha gustado, en un futuro espero por aqui estar pasando
 
¡Muy bellos versos Valerie!, nos traen a este mundo pero ninguno elegimos la familia ni la infancia que nos toca, ni tener una madre ausente ni tiempo para jugar ni curtir las rodillas, nadie tiene la culpa por eso va bien una buena dosis de egoismo. Me ha encantado
Saludos y buen día
 
Nunca vi otoños entre los manzanos,
sólo el sol mutilando las aceras vacías,
y la brisa del mar golpeando las mañanas
en las que la nana gritaba:
“Ya, pa’rriba, pa’ la escuela”.
Ahora tengo gentes que me cuentan
de sus primeras caídas del árbol,
de sus correrías entre llantas viejas,
y los gritos de sus madres
ordenándoles entrar
porque ya era muy tarde.
Y yo cayo, y sonrío, y los dejo hablar,
y me muestran fotos, y me dicen:
“Tienes que conocer a mi primo, es un gran tipo”
y yo pienso que algún día
he de tener rasguños en las rodillas,
algún día quizá juegue hasta tarde en la lluvia,
algún día mi madre me llamará;
luego veo mis rodillas rotas,
y todas las veces que he inhalado
el humo de las rocas y polvos mágicos bajo la lluvia
conjugándome con el frío, y mamá jamás llamó.
Y yo cayo, y sonrío, y los dejo hablar,
y me muestran fotos, y me dicen:
“Tienes que conocer a mi primo, es un gran tipo”
Podría mandar a la mierda a toda esa gente,
pero sé que ellos no tienen la culpa
de tener como primo a un gran tipo,
ni fotos sonriendo después de haberse caído del árbol,
y como soy egoísta, pienso que yo tampoco
tengo la culpa de no tener primos,
ni fotos de árboles para sonreír.​

Me gustó mucho tu poema. Emocionan estos versos.
Te advierto que otros tenemos primos y nos vemos en cuatro funerales y poco más, ja ja ja...
Te felicito, Valerie. Un gran trabajo.
Te envío un afectuoso saludo junto con mi aplauso más sincero.
 
y yo pienso que algún día
he de tener rasguños en las rodillas,
algún día quizá juegue hasta tarde en la lluvia,
algún día mi madre me llamará;
Ojalá y fuese posible cumplir estos sueños, justos deseos como estos. Quizá en sueños como este se base, esté la esencia de la religión: Lo incomprensible del porqué de lo inapelable...

Me haces pensar. Te siento, Valerie. Gracias.

Un abrazo.
 
Última edición:
Nunca vi otoños entre los manzanos,
sólo el sol mutilando las aceras vacías,
y la brisa del mar golpeando las mañanas
en las que la nana gritaba:
“Ya, pa’rriba, pa’ la escuela”.
Ahora tengo gentes que me cuentan
de sus primeras caídas del árbol,
de sus correrías entre llantas viejas,
y los gritos de sus madres
ordenándoles entrar
porque ya era muy tarde.
Y yo callo, y sonrío, y los dejo hablar,
y me muestran fotos, y me dicen:
“Tienes que conocer a mi primo, es un gran tipo”
y yo pienso que algún día
he de tener rasguños en las rodillas,
algún día quizá juegue hasta tarde en la lluvia,
algún día mi madre me llamará;
luego veo mis rodillas rotas,
y todas las veces que he inhalado
el humo de las rocas y polvos mágicos bajo la lluvia
conjugándome con el frío, y mamá jamás llamó.
Y yo callo, y sonrío, y los dejo hablar,
y me muestran fotos, y me dicen:
“Tienes que conocer a mi primo, es un gran tipo”
Podría mandar a la mierda a toda esa gente,
pero sé que ellos no tienen la culpa
de tener como primo a un gran tipo,
ni fotos sonriendo después de haberse caído del árbol,
y como soy egoísta, pienso que yo tampoco
tengo la culpa de no tener primos,
ni fotos de árboles para sonreír.​


Qué poco conscientes somos del humo de las rocas...
Llega hasta la médula ese silencio precedido de sonrisa hueca.

Abrazos mi niña.
 
Nunca vi otoños entre los manzanos,
sólo el sol mutilando las aceras vacías,
y la brisa del mar golpeando las mañanas
en las que la nana gritaba:
“Ya, pa’rriba, pa’ la escuela”.
Ahora tengo gentes que me cuentan
de sus primeras caídas del árbol,
de sus correrías entre llantas viejas,
y los gritos de sus madres
ordenándoles entrar
porque ya era muy tarde.
Y yo callo, y sonrío, y los dejo hablar,
y me muestran fotos, y me dicen:
“Tienes que conocer a mi primo, es un gran tipo”
y yo pienso que algún día
he de tener rasguños en las rodillas,
algún día quizá juegue hasta tarde en la lluvia,
algún día mi madre me llamará;
luego veo mis rodillas rotas,
y todas las veces que he inhalado
el humo de las rocas y polvos mágicos bajo la lluvia
conjugándome con el frío, y mamá jamás llamó.
Y yo callo, y sonrío, y los dejo hablar,
y me muestran fotos, y me dicen:
“Tienes que conocer a mi primo, es un gran tipo”
Podría mandar a la mierda a toda esa gente,
pero sé que ellos no tienen la culpa
de tener como primo a un gran tipo,
ni fotos sonriendo después de haberse caído del árbol,
y como soy egoísta, pienso que yo tampoco
tengo la culpa de no tener primos,
ni fotos de árboles para sonreír.​
Muy bueno, eres una gran narradora, imaginación y talento son tus señas de identidad, también sensibilidad y profundidad en tus escritos que siempre invitan a la reflexión. Lo de la foto del primo me ha parecido genial. En fin, poema de Valerie, para mí sinónimo de disfute en su lectura. Abrazote vuela. Paco.
 
¡Muy bellos versos Valerie!, nos traen a este mundo pero ninguno elegimos la familia ni la infancia que nos toca, ni tener una madre ausente ni tiempo para jugar ni curtir las rodillas, nadie tiene la culpa por eso va bien una buena dosis de egoismo. Me ha encantado
Saludos y buen día

Y yo soy bien egoyista, jajajjja
 
Me gustó mucho tu poema. Emocionan estos versos.
Te advierto que otros tenemos primos y nos vemos en cuatro funerales y poco más, ja ja ja...
Te felicito, Valerie. Un gran trabajo.
Te envío un afectuoso saludo junto con mi aplauso más sincero.

Bueno, al menos me libré de los funerales masivos, poner cara de borrega degollada y hablar con un montón de "familiares"
 
Qué poco conscientes somos del humo de las rocas...
Llega hasta la médula ese silencio precedido de sonrisa hueca.

Abrazos mi niña.

En realidad si llega hasta la médula, los dedos se contraen, y empiezas a descender sin jamás haber estado arriba. la única roca que sucumbe al fuego... Ud entiende de que hablo.

Smuuuuuuuuuaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaks!
 
Nunca vi otoños entre los manzanos,
sólo el sol mutilando las aceras vacías,
y la brisa del mar golpeando las mañanas
en las que la nana gritaba:
“Ya, pa’rriba, pa’ la escuela”.
Ahora tengo gentes que me cuentan
de sus primeras caídas del árbol,
de sus correrías entre llantas viejas,
y los gritos de sus madres
ordenándoles entrar
porque ya era muy tarde.
Y yo callo, y sonrío, y los dejo hablar,
y me muestran fotos, y me dicen:
“Tienes que conocer a mi primo, es un gran tipo”
y yo pienso que algún día
he de tener rasguños en las rodillas,
algún día quizá juegue hasta tarde en la lluvia,
algún día mi madre me llamará;
luego veo mis rodillas rotas,
y todas las veces que he inhalado
el humo de las rocas y polvos mágicos bajo la lluvia
conjugándome con el frío, y mamá jamás llamó.
Y yo callo, y sonrío, y los dejo hablar,
y me muestran fotos, y me dicen:
“Tienes que conocer a mi primo, es un gran tipo”
Podría mandar a la mierda a toda esa gente,
pero sé que ellos no tienen la culpa
de tener como primo a un gran tipo,
ni fotos sonriendo después de haberse caído del árbol,
y como soy egoísta, pienso que yo tampoco
tengo la culpa de no tener primos,
ni fotos de árboles para sonreír.​
Dejarse llevar por ese egoismo que se galvaniza en las
costumbres y reflexiones. las rocas y los sueños siempre
tienen tintes de una vida que nos acuchilla mientra
sonreimos. felicidades. luzyabsenta
 

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