lesmo
Poeta veterano en el portal
¿Fueron luces? Tal vez atrevimiento.
Con el alma abrumada y agobiado,
por querer acercármelo a mi lado
lo robé del portal del nacimiento.
Yo no tuve ningún remordimiento
y nadie echó de menos lo robado:
un pesebre de paja y recostado
aquel niño con cara de contento.
¡Solo un niño!, ¡no puede ser tal cosa!
-me dijo fríamente la cabeza-
y al verle esa risilla tan graciosa,
pensando con asombro en su pobreza,
lo besé regalándole la prosa
que escribe cada día mi tristeza.
Con el alma abrumada y agobiado,
por querer acercármelo a mi lado
lo robé del portal del nacimiento.
Yo no tuve ningún remordimiento
y nadie echó de menos lo robado:
un pesebre de paja y recostado
aquel niño con cara de contento.
¡Solo un niño!, ¡no puede ser tal cosa!
-me dijo fríamente la cabeza-
y al verle esa risilla tan graciosa,
pensando con asombro en su pobreza,
lo besé regalándole la prosa
que escribe cada día mi tristeza.