Guardó cada centavo
para poder pagarse el gusto
y la necesidad
de perseguir algún día,
y por el resto de su vida,
el atardecer.
-¿Para qué?
-Para que no anochezca,
para burlar al sueño
y alargar por siempre
la agonía del sol,
el paisaje cruel
de la despedida,
de la capitulación
del día.
Cuando hubo reunido
el dinero necesario
se compró un auto,
un globo y un yate
-también un aeroplano-.
y desató
su pasión morbosa,
persiguió sin tregua al sol,
negando a los dos descanso.
La luz perpetua terminó
por desecar sus párpados,
y en dos vueltas más
sus ojos se incendiaron.
Le asaltó la noche,
se vengó de lleno
tragándose el idilio sangriento.
de la entraña-luz desparramada
por el cielo;
pagó su crueldad,
su enferma obsesión,
siendo arrojado a la inmensidad
de las tinieblas,
condenado a cerrar
con un largo y oscuro
capítulo final
su absurda vida de espera.
Parecía que escapaba
al devenir inmundo,
un día tras otro,
y consiguió sólo que el último
fuese el más largo y horrendo de todos.
para poder pagarse el gusto
y la necesidad
de perseguir algún día,
y por el resto de su vida,
el atardecer.
-¿Para qué?
-Para que no anochezca,
para burlar al sueño
y alargar por siempre
la agonía del sol,
el paisaje cruel
de la despedida,
de la capitulación
del día.
Cuando hubo reunido
el dinero necesario
se compró un auto,
un globo y un yate
-también un aeroplano-.
y desató
su pasión morbosa,
persiguió sin tregua al sol,
negando a los dos descanso.
La luz perpetua terminó
por desecar sus párpados,
y en dos vueltas más
sus ojos se incendiaron.
Le asaltó la noche,
se vengó de lleno
tragándose el idilio sangriento.
de la entraña-luz desparramada
por el cielo;
pagó su crueldad,
su enferma obsesión,
siendo arrojado a la inmensidad
de las tinieblas,
condenado a cerrar
con un largo y oscuro
capítulo final
su absurda vida de espera.
Parecía que escapaba
al devenir inmundo,
un día tras otro,
y consiguió sólo que el último
fuese el más largo y horrendo de todos.