Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Tu sombra son mellizas,
mis abrazos, siameses,
una especie, un linaje, acaso dinastía,
donde mi subconsciente araña las paredes,
en busca de un lugar donde resetear
las ideas forjadas,
adultero el metal, los minerales,
los versos que componen este negativismo.
En esta capa ignota, bañada por residuos,
se lava mi humedad, mi transparencia.
Porque el fuego no vuela,
ni las aves olvidan.
Aprendo, no del hombre o del error.
Paso del desamparo y la ambición
al inocuo sosiego del tenue conformismo.
Observo el oleaje,
la mente son ideas en cascada,
la resaca del agua,
vaciando las orillas,
rincones del cerebro
que existen bajo un cúmulo
de sin sentidos, lúcidos,
y que se comunican con el polvo.
mis abrazos, siameses,
una especie, un linaje, acaso dinastía,
donde mi subconsciente araña las paredes,
en busca de un lugar donde resetear
las ideas forjadas,
adultero el metal, los minerales,
los versos que componen este negativismo.
En esta capa ignota, bañada por residuos,
se lava mi humedad, mi transparencia.
Porque el fuego no vuela,
ni las aves olvidan.
Aprendo, no del hombre o del error.
Paso del desamparo y la ambición
al inocuo sosiego del tenue conformismo.
Observo el oleaje,
la mente son ideas en cascada,
la resaca del agua,
vaciando las orillas,
rincones del cerebro
que existen bajo un cúmulo
de sin sentidos, lúcidos,
y que se comunican con el polvo.
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