carlos lopez dzur
Poeta que considera el portal su segunda casa
a Lord Shelburne, 1737-1805
Imperialista perfecto,
Satán de los sinarcas, ilustre gestor
de pesadillas financieras y desastres,
tu fin se adivinó por los valientes,
zorros de agudo olfato
y de mañas ante el Don Nadie
tremebundo, traicionero.
Tú no duermes hasta adormecer
a todos en sepulcros de mansedumbre
rancia, venenosa, impura.
¿Dónde te habrá conocido el que oye
y clama a su conciencia, muy adentro,
en aras de la palabra cimera
que vence a talismanes,
a falsas expectativas, a los arcanos?
Dicen, se dice, que una mansión
habitas en Bowood y un Taller
de conspiradores se reúne y todos
beben de tus vinos deliciosos
(tu riqueza fascina, tienta, seduce).
Y tú les obsequias, Lord Shelburne,
tú les incubas como a ciegos ácaros.
A escritores radicales, a perseguidos, conduces
a Tu Vientre tan cebado con abundancia y hartazgo.
A panfletarios en cálculo de placer y dolor,
recondicionas y salen ya como profetas turbios
por el doblez de labios y la intención oscura.
La dictadura constitucional justifican.
La discursan, la proponen.
Del trabajo esclavo se declaran amigos.
Y por complicidad, con Bentham,
del control social del utilitarismo.
En el esfuerzo de bloquear
la libertad (de las colonias en América)
se te encuentra...
Del libro «Estéticas mostrencas y vitales»
Imperialista perfecto,
Satán de los sinarcas, ilustre gestor
de pesadillas financieras y desastres,
tu fin se adivinó por los valientes,
zorros de agudo olfato
y de mañas ante el Don Nadie
tremebundo, traicionero.
Tú no duermes hasta adormecer
a todos en sepulcros de mansedumbre
rancia, venenosa, impura.
¿Dónde te habrá conocido el que oye
y clama a su conciencia, muy adentro,
en aras de la palabra cimera
que vence a talismanes,
a falsas expectativas, a los arcanos?
Dicen, se dice, que una mansión
habitas en Bowood y un Taller
de conspiradores se reúne y todos
beben de tus vinos deliciosos
(tu riqueza fascina, tienta, seduce).
Y tú les obsequias, Lord Shelburne,
tú les incubas como a ciegos ácaros.
A escritores radicales, a perseguidos, conduces
a Tu Vientre tan cebado con abundancia y hartazgo.
A panfletarios en cálculo de placer y dolor,
recondicionas y salen ya como profetas turbios
por el doblez de labios y la intención oscura.
La dictadura constitucional justifican.
La discursan, la proponen.
Del trabajo esclavo se declaran amigos.
Y por complicidad, con Bentham,
del control social del utilitarismo.
En el esfuerzo de bloquear
la libertad (de las colonias en América)
se te encuentra...
Del libro «Estéticas mostrencas y vitales»