Angel_de_la_muerte
Poeta veterano en el portal.
Bendita oscuridad,
tu sangre cubre todos mis pecados!
mi odio, mi maldad, mis cicatrices!
Enciendes esa luz desconocida
por todos los mortales
que brinda paz y enorgullece al alma
En medio del trajín de un vulgo indiferente
el día se regaba con su furia;
el Sol, digno enemigo, en su punto más fétido,
torturaba las carnes con su salvaje espada ;
la sed era un demonio
en las lenguas convulsas de los perros
Y el lucro con su látigo gritaba
para que la torpe
gusanera humana
siguiera devorando
al enorme cadáver citadino.
Esa infame mañana, de sudor y de gripe,
tuve que abandonar la paz de mi sepulcro
e infiltrarme en el vulgo a buscar un jarabe
que pudiese aplacar mi miedo por la Angina.
Andaba con mi orgullo arrimado a las sombras
soy un vampiro antiguo! , mi mente alucinada
cantaba en mis adentros!.
Pobres , pobres escombros!
sucia mezcla de razas infelices
de esta época amarga!
No valen un centavo! Ingenuos e imperfectos!
Pero al doblar la esquina donde está el Templo gótico
por algunos segundos de asombro frené el paso:
Bellos vitrales, gárgolas , arcos y torres Altas.
Evocación de cielos legendarios y tristes
He jurado mi odio total contra la iglesia
con un pacto de sangre
Si tuviera el poder, Dios sabe que de ella
no quedaría piedra sobre piedra
Pero este bello templo , este jardín sublime!
con su perfume gris viene a tentarme!
A poner en mis labios su Te Deum
A rendirme a sus pies para adorarle!...
Ya estaba por violar mi juramento,
(perdóname , Satán!..)
cuando un ruido gangoso
surgió como una piedra de mis aguas!
era un sucio indigente en su edad avanzada
en su asquerosa boca, cual si fuera un ahorcado,
solo un diente colgaba
el odio y las arrugas hacían que su rostro
se viera como un nido de serpientes..
su vientre era una cueva de noches y de hambres
sus ojos me causaron el espanto
que me causa Jesús cuando viene a increparme!
Cómo odio a los mendigos cuando exaltan sus llagas!
echándole la culpa de sus males
a los vampiros fuertes!
aborrezco sus cruces de miseria!
De pronto la ciudad quedó desierta!
el Sol blandió su espada partiéndome la mente!
el infeccioso andrajo hizo su última ofensa:
extendió contra mí la mano suplicante!
(Bendita oscuridad,
tu sangre cubre todos mis pecados!)
Igual que un hombre Santo con la ira de Dios
Arremete con fuerza
contra el vicio , el ocio y la blasfemia!
Esa infame mañana
(en medio del trajín de un vulgo indiferente)
Destrocé con fiereza a esa blasfemia humana
mi daga le asestó sesenta y seis heridas!
Mis manos temblorosas en su cuello extirparon
el raquítico aliento
Y lo que más recuerdo es que sus ojos
trataban de engañarme. Ni aún en ese instante
El maldito indigente tuvo la dignidad
del que sabe que expira
Y se muestra gallardo ante la muerte!
Bendita oscuridad,
tu sangre cubre todos mis pecados!
Regresé a mi sepulcro sin cumplir la encomienda
tuve que devorar el horror de mi Angina!
La sed , como un demonio,
hacía fermentar su espuma entre mis labios!
Nadie vino a buscarme,
Solo tú, bella noche!
Como en noria infernal haces que yo regrese
a la escena del crimen.
Desde entonces y cada vez que el dolor asota
mi enfermizo sistema. Salgo por las mañanas
como un vampiro antiguo arrimado a las sombras!
Y cuando logro ver a esos bultos hambrientos
que falsamente piden piedad en las esquinas
Los miro como estatua con corazón de hierro,
y elevo una oración:
Dame, Dios, el poder de martarlos a todos!!!!
tu sangre cubre todos mis pecados!
mi odio, mi maldad, mis cicatrices!
Enciendes esa luz desconocida
por todos los mortales
que brinda paz y enorgullece al alma
En medio del trajín de un vulgo indiferente
el día se regaba con su furia;
el Sol, digno enemigo, en su punto más fétido,
torturaba las carnes con su salvaje espada ;
la sed era un demonio
en las lenguas convulsas de los perros
Y el lucro con su látigo gritaba
para que la torpe
gusanera humana
siguiera devorando
al enorme cadáver citadino.
Esa infame mañana, de sudor y de gripe,
tuve que abandonar la paz de mi sepulcro
e infiltrarme en el vulgo a buscar un jarabe
que pudiese aplacar mi miedo por la Angina.
Andaba con mi orgullo arrimado a las sombras
soy un vampiro antiguo! , mi mente alucinada
cantaba en mis adentros!.
Pobres , pobres escombros!
sucia mezcla de razas infelices
de esta época amarga!
No valen un centavo! Ingenuos e imperfectos!
Pero al doblar la esquina donde está el Templo gótico
por algunos segundos de asombro frené el paso:
Bellos vitrales, gárgolas , arcos y torres Altas.
Evocación de cielos legendarios y tristes
He jurado mi odio total contra la iglesia
con un pacto de sangre
Si tuviera el poder, Dios sabe que de ella
no quedaría piedra sobre piedra
Pero este bello templo , este jardín sublime!
con su perfume gris viene a tentarme!
A poner en mis labios su Te Deum
A rendirme a sus pies para adorarle!...
Ya estaba por violar mi juramento,
(perdóname , Satán!..)
cuando un ruido gangoso
surgió como una piedra de mis aguas!
era un sucio indigente en su edad avanzada
en su asquerosa boca, cual si fuera un ahorcado,
solo un diente colgaba
el odio y las arrugas hacían que su rostro
se viera como un nido de serpientes..
su vientre era una cueva de noches y de hambres
sus ojos me causaron el espanto
que me causa Jesús cuando viene a increparme!
Cómo odio a los mendigos cuando exaltan sus llagas!
echándole la culpa de sus males
a los vampiros fuertes!
aborrezco sus cruces de miseria!
De pronto la ciudad quedó desierta!
el Sol blandió su espada partiéndome la mente!
el infeccioso andrajo hizo su última ofensa:
extendió contra mí la mano suplicante!
(Bendita oscuridad,
tu sangre cubre todos mis pecados!)
Igual que un hombre Santo con la ira de Dios
Arremete con fuerza
contra el vicio , el ocio y la blasfemia!
Esa infame mañana
(en medio del trajín de un vulgo indiferente)
Destrocé con fiereza a esa blasfemia humana
mi daga le asestó sesenta y seis heridas!
Mis manos temblorosas en su cuello extirparon
el raquítico aliento
Y lo que más recuerdo es que sus ojos
trataban de engañarme. Ni aún en ese instante
El maldito indigente tuvo la dignidad
del que sabe que expira
Y se muestra gallardo ante la muerte!
Bendita oscuridad,
tu sangre cubre todos mis pecados!
Regresé a mi sepulcro sin cumplir la encomienda
tuve que devorar el horror de mi Angina!
La sed , como un demonio,
hacía fermentar su espuma entre mis labios!
Nadie vino a buscarme,
Solo tú, bella noche!
Como en noria infernal haces que yo regrese
a la escena del crimen.
Desde entonces y cada vez que el dolor asota
mi enfermizo sistema. Salgo por las mañanas
como un vampiro antiguo arrimado a las sombras!
Y cuando logro ver a esos bultos hambrientos
que falsamente piden piedad en las esquinas
Los miro como estatua con corazón de hierro,
y elevo una oración:
Dame, Dios, el poder de martarlos a todos!!!!
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