adrian 81
Poeta recién llegado
Cuenta en la novedades de las perdidas palabras,
basados en ecos desolados y afónicos,
que en noches de llantos la niña lo escuchó,
delirio de alguien que explotó su descontrol.
No estaba sola en el espejismo de la luna,
claramente se dibujaba a los lejos
la pasión de la lejanía que abunda
y despoja a los gritos su despedida.
Pero el alma que seguro era de su amada,
se disipó entre las altas montañas,
haciendo un destello de último suspiro,
que se impregna ahora en una bella estrella.
Ella siguió las huellas que dejó la tristeza,
no hubo oscuridad para lo que buscaba,
entonces despues de un tiempo caminando,
encontró a ese pobre hombre llorando.
Al saludarlo con suavidad él sintió la paz,
nuevamente aquella que antes tenía,
las miradas de ambos fue eterna,
silencio intenso en el amanecer.
El llamado del dolor a una nueva vida,
el inicio sin pensarlo de otra historia,
aquella que el mundo dejaba ayer,
hoy dejó un regalo para que su amado
de nuevo pueda renacer y creer.
basados en ecos desolados y afónicos,
que en noches de llantos la niña lo escuchó,
delirio de alguien que explotó su descontrol.
No estaba sola en el espejismo de la luna,
claramente se dibujaba a los lejos
la pasión de la lejanía que abunda
y despoja a los gritos su despedida.
Pero el alma que seguro era de su amada,
se disipó entre las altas montañas,
haciendo un destello de último suspiro,
que se impregna ahora en una bella estrella.
Ella siguió las huellas que dejó la tristeza,
no hubo oscuridad para lo que buscaba,
entonces despues de un tiempo caminando,
encontró a ese pobre hombre llorando.
Al saludarlo con suavidad él sintió la paz,
nuevamente aquella que antes tenía,
las miradas de ambos fue eterna,
silencio intenso en el amanecer.
El llamado del dolor a una nueva vida,
el inicio sin pensarlo de otra historia,
aquella que el mundo dejaba ayer,
hoy dejó un regalo para que su amado
de nuevo pueda renacer y creer.
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