Samuel Akinin
Poeta recién llegado
La tarde iba desapareciendo, la noche reinaba
El día había disipado el brillo de la mañana
mi corazón estando entre tus miradas
generaba bellos sueños de nunca acabar
y entre la aflicción de un querer tener
la insolencia de un tener sin dudas
el materialismo de un hombre sin cura
y el entorno de un deseo hecho verdad.
Miré a tus piernas a través de mi alma
y mientras, descarado miraba el contorno
mi sangre hacía que mi cuerpo sudara.
Elevé mi vista como quien mira al cielo
y quizás fueron ángeles, tal vez y quiero
fueron los deseos de ver desnudo tu cuerpo.
Aplacada el ansia que cubrían mis deseos
formalicé con calma lo que estaba viendo
aprecié tu falda, tus piernas, todo tu cuerpo
y como fetiche se abrió un espacio dentro de mí
en el que se imaginan cosas, momentos gratos
y voy sacudiendo el rostro al entorno tan cierto
lo hago no vaya a ser sueño y una vez despierto
Luego para concientizar, pellizcando el cuerpo
supe que era hoy, no ayer ni mañana tampoco
el día en que corrían en mí las ansias
en el medio del desierto, del calor y la falta.
Durante el verano llegado sin la menor gracia
mi boca sedienta tu agua pedía, clamaba
y sin respuesta la sed en mí se incrementaba
en donde quisiera abrir los grifos de tus fuentes
como lo he hecho en cada uno de mis sueños.
Quisiera tener mi boca a punto para beber
aquello que escondes, los jugos de tu mente.
Quisiera ser sino el ladrón, cómplice e implicado
dueño de mis sueños y el rey de tu pasión
samuel akinin levy
El día había disipado el brillo de la mañana
mi corazón estando entre tus miradas
generaba bellos sueños de nunca acabar
y entre la aflicción de un querer tener
la insolencia de un tener sin dudas
el materialismo de un hombre sin cura
y el entorno de un deseo hecho verdad.
Miré a tus piernas a través de mi alma
y mientras, descarado miraba el contorno
mi sangre hacía que mi cuerpo sudara.
Elevé mi vista como quien mira al cielo
y quizás fueron ángeles, tal vez y quiero
fueron los deseos de ver desnudo tu cuerpo.
Aplacada el ansia que cubrían mis deseos
formalicé con calma lo que estaba viendo
aprecié tu falda, tus piernas, todo tu cuerpo
y como fetiche se abrió un espacio dentro de mí
en el que se imaginan cosas, momentos gratos
y voy sacudiendo el rostro al entorno tan cierto
lo hago no vaya a ser sueño y una vez despierto
Luego para concientizar, pellizcando el cuerpo
supe que era hoy, no ayer ni mañana tampoco
el día en que corrían en mí las ansias
en el medio del desierto, del calor y la falta.
Durante el verano llegado sin la menor gracia
mi boca sedienta tu agua pedía, clamaba
y sin respuesta la sed en mí se incrementaba
en donde quisiera abrir los grifos de tus fuentes
como lo he hecho en cada uno de mis sueños.
Quisiera tener mi boca a punto para beber
aquello que escondes, los jugos de tu mente.
Quisiera ser sino el ladrón, cómplice e implicado
dueño de mis sueños y el rey de tu pasión
samuel akinin levy