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Tenía el tuerto Ramón tal mandolina,
que cuando se templaba el instrumento,
cuéntase que morían los jumentos
seguramente de envidia cochina .
Pero la suerte, con feroz inquina
doblegó la erección del monumento
con unas malas fiebres ,que al momento,
diagnosticó el doctor de mala espina.
Desahuciado Ramón, en su dolencia,
quiso poner remedio a tal entuerto;
y para dar al moribundo esencia
entablilló con silicona al muerto,
quedando, para siempre en emergencia
el aparato de Ramón el tuerto
::Tenía el tuerto Ramón tal mandolina,
que cuando se templaba el instrumento,
cuéntase que morían los jumentos
seguramente de envidia cochina .
Pero la suerte, con feroz inquina
doblegó la erección del monumento
con unas malas fiebres ,que al momento,
diagnosticó el doctor de mala espina.
Desahuciado Ramón, en su dolencia,
quiso poner remedio a tal entuerto;
y para dar al moribundo esencia
entablilló con silicona al muerto,
quedando, para siempre en emergencia
el aparato de Ramón el tuerto