Macalopez
Poeta adicto al portal
El insomnio me abandona entre las sábanas
El insomnio me abandona entre las sábanas
y los ojos diminutos se desplazan
por el contorno de la cama.
Por el contorno de tu cara
voló mi pensamiento un instante
recordé el bullicio de tus ojos
y la capacidad morena de mis piernas
de temblar en tu presencia.
Me volví cascada en los fondos
del péndulo que marca a plomada
el descenso libre del señuelo
que baja a cercenarse con su presa.
Ven abisal de mis entrañas
con paciencia a besarnos en la calma
el hipérbaton de caderas y contrapeso
el contrapunto de las cuerdas cimbreadas
tu cuerpo con el mío en dos tiradas.
Si sale pares, nos ganamos
Si sale nones, ¿nos besamos?
O te odio
o me odias
o nos amamos
¡Al centro mismo del infierno
al borde tierno de los cielos
al suave tacto de los besos..!
Me abandona el sueño
Me abandona el miedo
y la prudencia calla
y la lengua al cielo.
Romántica o tierna
morena esbelta
en el insomnio de mi cama
mi cuerpo que sueña
La salmuera en la orilla
y la lengua quieta.
No se atreve mi presencia a tu presencia
¡O se lanza, al centro mismo del infierno,
o del cielo..!
El insomnio me abandona entre las sábanas
y los ojos diminutos se desplazan
por el contorno de la cama.
Por el contorno de tu cara
voló mi pensamiento un instante
recordé el bullicio de tus ojos
y la capacidad morena de mis piernas
de temblar en tu presencia.
Me volví cascada en los fondos
del péndulo que marca a plomada
el descenso libre del señuelo
que baja a cercenarse con su presa.
Ven abisal de mis entrañas
con paciencia a besarnos en la calma
el hipérbaton de caderas y contrapeso
el contrapunto de las cuerdas cimbreadas
tu cuerpo con el mío en dos tiradas.
Si sale pares, nos ganamos
Si sale nones, ¿nos besamos?
O te odio
o me odias
o nos amamos
¡Al centro mismo del infierno
al borde tierno de los cielos
al suave tacto de los besos..!
Me abandona el sueño
Me abandona el miedo
y la prudencia calla
y la lengua al cielo.
Romántica o tierna
morena esbelta
en el insomnio de mi cama
mi cuerpo que sueña
La salmuera en la orilla
y la lengua quieta.
No se atreve mi presencia a tu presencia
¡O se lanza, al centro mismo del infierno,
o del cielo..!
Última edición: