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El interminable vals de las sombras

Raúl Castillo

Poeta que considera el portal su segunda casa
brendaclewsdancedisappearingin.jpg


El interminable vals de las sombras
Recuerdo
tu vientre de pantera
destrozado.
Mis dientes.
Tus garras
hechas cenizas en mi rostro.
Miguel Oscar Menassa
¡Qué sé yo de sombras Miguel!
No puedo explicar su convergencia en mí.
E l por qué sus dedos descarnados
—que enfrían el alma—me procuran.
Y sé que me procuran.
¿Por qué tienen ese poder sobre mí?

Pero esta sombra no es igual a las otras...
Esta me invade, coqueta y hermosa.

No sé por qué al verla ahí tirada
con esa mueca de placer,
arropada a mis pies, junto a otras,
se detiene a mirarme
con la semblanza de una niña perdida;
que quiere, y exige que la quiera,
que insinúa regresar, y regresa
no importa lo que diga,
¡no importa lo que yo diga!
¿Quién se cree que es?

Sabe demasiado de mí, lo presiento;
pero desterrarla,
sería un acto abominable
¿Cómo hacerlo?

Me besa.
Como el pájaro azul besa a las nubes,
como el viento al estoico arrecife.
Pronto se alza de mis pies,
como reina cobra que persigue
los húmedos labios en la flauta.

¡Y me besa más!
desesperada y sorda al reclamo.
como plateada jarea por orillas sedienta,
y yo alucinado,
Marlín azul que sucumbe y desea.

Me invita a un vals,
interminable y lascivo
y me estruja con el sexo de las horas.
La boca y el vientre, no resisten.
Bebe locamente
la melaza de mi cuerpo.

Pero luego ríe, enajenada, pervertida
y juega,
juega en las cornisas de mi ventana,
bajo la mesa, en cada grieta
de la cómplice pared
y grita
que no me va a dejar
poner la ropa,
que no me resista…
Y me obliga a disfrutar
de la tortura de perderme
en el laberinto de sus besos.

Más tarde, cuando le viene en gana,
me desecha al sopor,
y yo me dejo llevar
simulando decepción.
Pero ella se queda ahí
atenta, desafiante, fetal.
Trato de convencerla
para que se marche…

Ya a mitad de camino
decide regresar
me dice
que no está del todo convencida
y se adentra, nuevamente,
en el sollozo pueril
de la carne.

¡Qué sé yo de sombras!

(...y ellas repiten)
Raúl Castillo Soto (2010)
Inspirado en la obra “Límite uno: el amor” de Miguel Oscar Menassa.
Editado en conspiración con la poeta colombiana Anna Francisca Rodas.

Arte de: Brenda Clews; Dance, the Dream, Disappearing Into Each Other...

[MUSICA]http://files1.mailboxdrive.com/mp3s-new/r/raulcastillosoto@hotmail.com/986640.mp3[/MUSICA]
 
Última edición:
Que podría salir de la conjunción de tres genios poetas: la inspiración de un aspirante a Premio Nóbel, un mago de poesía y la conspiración de una poetisa de alto calibre... nada más que sombras etéreas... Hermoso vals... siempre con tu sello.... Excelencia.....estrellitas de armonía para acompañar esta melodía....
notamusical.gif
 
Raúl Castillo;2670322 dijo:
brendaclewsdancedisappearingin.jpg


El interminable vals de las sombras
Recuerdo
tu vientre de pantera
destrozado.
Mis dientes.
Tus garras
hechas cenizas en mi rostro.
Miguel Oscar Menassa
¡Qué sé yo de sombras Miguel!
No puedo explicar su convergencia en mí.
E l por qué sus dedos descarnados
—que enfrían el alma—me procuran.
Y sé que me procuran.
¿Por qué tienen ese poder sobre mí?

Pero esta sombra no es igual a las otras...
Esta me invade, coqueta y hermosa.
No sé por qué al verla ahí tirada
con esa mueca de placer,
arropada a mis pies, junto a otras,
se detiene a mirarme
con la semblanza de una niña perdida;
como queriendo, pidiendo que la quiera,
insinuando regresar
no importa lo que diga,
¡no importa lo que yo diga!
¿Quién se cree que es?

Sabe demasiado de mí, lo presiento;
pero desterrarla,
sería un acto abominable
¿Cómo hacerlo?

Me besa.
Como el pájaro azul besa a las nubes,
como el viento al estoico arrecife.
Pronto se alza de mis pies,
como reina cobra que persigue
los húmedos labios en la flauta.

¡Y me besa más!
desesperada y sorda al reclamo.
como plateada jarea por orillas sedienta.
y yo alucinado,
Marlín azul que sucumbe y desea.

Me invita a un vals,
interminable y lascivo
y me estruja con el sexo de las horas.
La boca y el vientre, no resisten.
Bebe locamente
la melaza de mi cuerpo.

Pero luego ríe, enajenada, pervertida
y juega,
juega en las cornisas de mi ventana,
bajo la mesa, en cada grieta
de la cómplice pared
y grita
que no me va a dejar
poner la ropa,
que no me resista…
Y me obliga a disfrutar
de la tortura de perderme
en el laberinto de sus besos.

Más tarde me desecha al sopor,
¡cuando le viene en gana!
y yo me dejo llevar
simulando decepción.
Pero ella se queda ahí
atenta, desafiante, fetal.
Trato de convencerla
para que se marche…

Ya a mitad de camino
decide regresar
me dice
que no está del todo convencida
y se adentra, nuevamente,
en el sollozo pueril
de la carne.

¡Qué sé yo de sombras!

(...y ellas repiten)
Raúl Castillo Soto (2010)
Inspirado en la obra “Límite uno: el amor” de Miguel Oscar Menassa.
Editado en conspiración con la poeta colombiana Anna Francisca Rodas.

Arte de: Brenda Clews; Dance, the Dream, Disappearing Into Each Other...

Gran reto pero tendrá que para la música y tú podrás...
un beso cuajadito de estrellas
Rosario
 
Armonía;2670346 dijo:
Que podría salir de la conjunción de tres genios poetas: la inspiración de un aspirante a Premio Nóbel, un mago de poesía y la conspiración de una poetisa de alto calibre... nada más que sombras etéreas... Hermoso vals... siempre con tu sello.... Excelencia.....estrellitas de armonía para acompañar esta melodía....

notamusical.gif
Gracias por haber aceptado nuestra invitacion a esta humilde dedicatoria a MOM. Se lo habia enviado a Tuti para una primera lectura luego de lo cual me dio su asercion y recomendaciones sobre el mismo. Mas tarde he seguido ampliando el original. Este es el resultado final. Gracias por valorarlo.
Besos. TQM.
 
Reflejos para la -no- contrición en este vals que juega desde ese profundo inconsciente al más develado milímetro que arde y nos lanza al infinito de las sensaciones.

Raúl, mi genio poeta…todo es absoluto mérito tuyo, y te aplaudo por esta pieza inspirada en otra gran obra del admirado Miguel O. Menassa.

Que la poesía siga danzando y filtrando cada espacio para fortuna de quienes vibramos en este levitar de sombras.

Abrazos hiperconsteladitos desde mi rinconcito del mundo.

 
Reflejos para la -no- contrición en este vals que juega desde ese profundo inconsciente al más develado milímetro que arde y nos lanza al infinito de las sensaciones.

Raúl, mi genio poeta…todo es absoluto mérito tuyo, y te aplaudo por esta pieza inspirada en otra gran obra del admirado Miguel O. Menassa.

Que la poesía siga danzando y filtrando cada espacio para fortuna de quienes vibramos en este levitar de sombras.

Abrazos hiperconsteladitos desde mi rinconcito del mundo.

Para siempre estaras en estas lineas mi querida "Jane de la jungle", por siempre agradecido a MOM y a ti por este intento de poema.

Besos y mas besos.
 
Pues sí, sucede que nada sabemos del engaño, y nada de las miradas, ni mucho menos de las sombras que marchan agazapándose cerca de nosotros. Y nos provocan alegrías, sonrisas, tantas cosas, embrujos al por mayor. Pero no es bueno después de todo si ese deseo nos causa remordimiento, y por demás dolor. Dejar atrás los lugares iluminados sería preciso. Borrar todo rastro de luz, hacerse tal vez, por determinado tiempo, a la sombra donde todas las sombras se difuminan. Después regresar a la luz y sentir como sienten las sombras, para entender, para saber, lo que es olvidar lo que olvidó un amor maldito.

Saludos Raúl, es bueno volver a saber de ti. Por cierto, tú siempre rodeado de mujeres hermosas.
 
Raúl Castillo;2670322 dijo:
brendaclewsdancedisappearingin.jpg


El interminable vals de las sombras
Recuerdo
tu vientre de pantera
destrozado.
Mis dientes.
Tus garras
hechas cenizas en mi rostro.
Miguel Oscar Menassa
¡Qué sé yo de sombras Miguel!
No puedo explicar su convergencia en mí.
E l por qué sus dedos descarnados
—que enfrían el alma—me procuran.
Y sé que me procuran.
¿Por qué tienen ese poder sobre mí?

Pero esta sombra no es igual a las otras...
Esta me invade, coqueta y hermosa.
No sé por qué al verla ahí tirada
con esa mueca de placer,
arropada a mis pies, junto a otras,
se detiene a mirarme
con la semblanza de una niña perdida;
como queriendo, pidiendo que la quiera,
insinuando regresar
no importa lo que diga,
¡no importa lo que yo diga!
¿Quién se cree que es?

Sabe demasiado de mí, lo presiento;
pero desterrarla,
sería un acto abominable
¿Cómo hacerlo?

Me besa.
Como el pájaro azul besa a las nubes,
como el viento al estoico arrecife.
Pronto se alza de mis pies,
como reina cobra que persigue
los húmedos labios en la flauta.

¡Y me besa más!
desesperada y sorda al reclamo.
como plateada jarea por orillas sedienta.
y yo alucinado,
Marlín azul que sucumbe y desea.

Me invita a un vals,
interminable y lascivo
y me estruja con el sexo de las horas.
La boca y el vientre, no resisten.
Bebe locamente
la melaza de mi cuerpo.

Pero luego ríe, enajenada, pervertida
y juega,
juega en las cornisas de mi ventana,
bajo la mesa, en cada grieta
de la cómplice pared
y grita
que no me va a dejar
poner la ropa,
que no me resista…
Y me obliga a disfrutar
de la tortura de perderme
en el laberinto de sus besos.

Más tarde, cuando le viene en gana,
me desecha al sopor,
y yo me dejo llevar
simulando decepción.
Pero ella se queda ahí
atenta, desafiante, fetal.
Trato de convencerla
para que se marche…

Ya a mitad de camino
decide regresar
me dice
que no está del todo convencida
y se adentra, nuevamente,
en el sollozo pueril
de la carne.

¡Qué sé yo de sombras!

(...y ellas repiten)
Raúl Castillo Soto (2010)
Inspirado en la obra “Límite uno: el amor” de Miguel Oscar Menassa.
Editado en conspiración con la poeta colombiana Anna Francisca Rodas.

Arte de: Brenda Clews; Dance, the Dream, Disappearing Into Each Other...





¡ Oh sí ! ya lo había leido
pero de nuevo surge la tentación
de echar a volar tan exquisito erotismo
amén de todo lo demás.
¡ Aplausos !, con admiración, a los tres grandes poetas.
Un abrazo grandote
 
Última edición:
David Valdés Estrada;2671714 dijo:
Pues sí, sucede que nada sabemos del engaño, y nada de las miradas, ni mucho menos de las sombras que marchan agazapándose cerca de nosotros. Y nos provocan alegrías, sonrisas, tantas cosas, embrujos al por mayor. Pero no es bueno después de todo si ese deseo nos causa remordimiento, y por demás dolor. Dejar atrás los lugares iluminados sería preciso. Borrar todo rastro de luz, hacerse tal vez, por determinado tiempo, a la sombra donde todas las sombras se difuminan. Después regresar a la luz y sentir como sienten las sombras, para entender, para saber, lo que es olvidar lo que olvidó un amor maldito.

Saludos Raúl, es bueno volver a saber de ti. Por cierto, tú siempre rodeado de mujeres hermosas.
Me alegra que concuerdes mi joven amigo poeta. Agradezco tu paseo por las sombras.

Tranquilo con las pibas que son menores de edad jejeje!
 
¡ Oh sí ! ya lo había leido
pero de nuevo surge la tentación
de echar a volar tan exquisito erotismo
amén de todo lo demás.
¡ Aplausos !, con admiración, a los tres grandes poetas.
Un abrazo grandote
Cierto Charito a mantenido este poema a flote casi ella solita jejejeje! Gracias preciosa. Muah!
 
Raúl Castillo;2670322 dijo:
brendaclewsdancedisappearingin.jpg


El interminable vals de las sombras
Recuerdo
tu vientre de pantera
destrozado.
Mis dientes.
Tus garras
hechas cenizas en mi rostro.
Miguel Oscar Menassa
¡Qué sé yo de sombras Miguel!
No puedo explicar su convergencia en mí.
E l por qué sus dedos descarnados
—que enfrían el alma—me procuran.
Y sé que me procuran.
¿Por qué tienen ese poder sobre mí?

Pero esta sombra no es igual a las otras...
Esta me invade, coqueta y hermosa.
No sé por qué al verla ahí tirada
con esa mueca de placer,
arropada a mis pies, junto a otras,
se detiene a mirarme
con la semblanza de una niña perdida;
como queriendo, pidiendo que la quiera,
insinuando regresar
no importa lo que diga,
¡no importa lo que yo diga!
¿Quién se cree que es?

Sabe demasiado de mí, lo presiento;
pero desterrarla,
sería un acto abominable
¿Cómo hacerlo?

Me besa.
Como el pájaro azul besa a las nubes,
como el viento al estoico arrecife.
Pronto se alza de mis pies,
como reina cobra que persigue
los húmedos labios en la flauta.

¡Y me besa más!
desesperada y sorda al reclamo.
como plateada jarea por orillas sedienta,
y yo alucinado,
Marlín azul que sucumbe y desea.

Me invita a un vals,
interminable y lascivo
y me estruja con el sexo de las horas.
La boca y el vientre, no resisten.
Bebe locamente
la melaza de mi cuerpo.

Pero luego ríe, enajenada, pervertida
y juega,
juega en las cornisas de mi ventana,
bajo la mesa, en cada grieta
de la cómplice pared
y grita
que no me va a dejar
poner la ropa,
que no me resista…
Y me obliga a disfrutar
de la tortura de perderme
en el laberinto de sus besos.

Más tarde, cuando le viene en gana,
me desecha al sopor,
y yo me dejo llevar
simulando decepción.
Pero ella se queda ahí
atenta, desafiante, fetal.
Trato de convencerla
para que se marche…

Ya a mitad de camino
decide regresar
me dice
que no está del todo convencida
y se adentra, nuevamente,
en el sollozo pueril
de la carne.

¡Qué sé yo de sombras!

(...y ellas repiten)
Raúl Castillo Soto (2010)
Inspirado en la obra “Límite uno: el amor” de Miguel Oscar Menassa.
Editado en conspiración con la poeta colombiana Anna Francisca Rodas.

Arte de: Brenda Clews; Dance, the Dream, Disappearing Into Each Other...

Muy delicado y encantador, al sonar en estas cuatro paredes, grato leerle
 
Raúl Castillo;2670322 dijo:
El interminable vals de las sombras
Recuerdo
tu vientre de pantera
destrozado.
Mis dientes.
Tus garras
hechas cenizas en mi rostro.
Miguel Oscar Menassa
¡Qué sé yo de sombras Miguel!
No puedo explicar su convergencia en mí.
E l por qué sus dedos descarnados
—que enfrían el alma—me procuran.
Y sé que me procuran.
¿Por qué tienen ese poder sobre mí?

Pero esta sombra no es igual a las otras...
Esta me invade, coqueta y hermosa.
No sé por qué al verla ahí tirada
con esa mueca de placer,
arropada a mis pies, junto a otras,
se detiene a mirarme
con la semblanza de una niña perdida;
como queriendo, pidiendo que la quiera,
insinuando regresar
no importa lo que diga,
¡no importa lo que yo diga!
¿Quién se cree que es?

Sabe demasiado de mí, lo presiento;
pero desterrarla,
sería un acto abominable
¿Cómo hacerlo?

Me besa.
Como el pájaro azul besa a las nubes,
como el viento al estoico arrecife.
Pronto se alza de mis pies,
como reina cobra que persigue
los húmedos labios en la flauta.

¡Y me besa más!
desesperada y sorda al reclamo.
como plateada jarea por orillas sedienta,
y yo alucinado,
Marlín azul que sucumbe y desea.

Me invita a un vals,
interminable y lascivo
y me estruja con el sexo de las horas.
La boca y el vientre, no resisten.
Bebe locamente
la melaza de mi cuerpo.

Pero luego ríe, enajenada, pervertida
y juega,
juega en las cornisas de mi ventana,
bajo la mesa, en cada grieta
de la cómplice pared
y grita
que no me va a dejar
poner la ropa,
que no me resista…
Y me obliga a disfrutar
de la tortura de perderme
en el laberinto de sus besos.

Más tarde, cuando le viene en gana,
me desecha al sopor,
y yo me dejo llevar
simulando decepción.
Pero ella se queda ahí
atenta, desafiante, fetal.
Trato de convencerla
para que se marche…

Ya a mitad de camino
decide regresar
me dice
que no está del todo convencida
y se adentra, nuevamente,
en el sollozo pueril
de la carne.

¡Qué sé yo de sombras!

(...y ellas repiten)
Raúl Castillo Soto (2010)
Inspirado en la obra “Límite uno: el amor” de Miguel Oscar Menassa.
Editado en conspiración con la poeta colombiana Anna Francisca Rodas.

Arte de: Brenda Clews; Dance, the Dream, Disappearing Into Each Other...


Nos persiguen, nos reflejan respuestas en su abstracción; productos del subconsciente que juegan con la claridad del entorno...

Aplausos a vals de sombras
 
Nos persiguen, nos reflejan respuestas en su abstracción; productos del subconsciente que juegan con la claridad del entorno...

Aplausos a vals de sombras
Agradecidos aplausos que nos obligan a tratar de seguir mejorando en nuestro estudio delas sombras.
Un fuerte abrazo mi dilecto amigo poeta.
 
Las sombras están recitándote a vos, Raúl. Dicen la danza de los espejos, de los sentidos y del vínculo con la reflexión y con las luces de tu interioridad. Las sombras andan haciéndose más infinitas, todavía. Pintan al poema de tu imagen y replican a las imágenes de tu poema. Y yo... yo estoy recitando tu vals, bajo la lluvia interminable de Buenos Aires.


Gracias por la danza. Un abrazo inmenso.
 

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