En su mano una maleta,
en la otra lleva un libro.
Esperando en el andén
a que pase su destino.
Cuarenta y dos años tiene,
ya no es un niño lampiño.
Los estudios que ha cursado
le pesan como un delito.
Y mientras espera evoca
la ilusión y el ahínco
con que siempre trabajaba
en su laboratorio exiguo.
Abandonándolo todo,
padres, familia, amigos,
se marchó al extranjero
a proseguir su camino.
Allí le trataban bien,
hasta tenía prestigio...
pero su tierra tiraba
y regresó algo dolido.
Ya en su tierra retornado,
malamente mantenido,
seguía investigando
en su laboratorio querido.
Pero un día de repente,
sin mediar ningún aviso,
le dijeron que el contrato
quedaba rescindido.
Y con los ojos llorosos
cogió maleta y libro,
y decidió volver
adonde le habían acogido.
xxx
Churrete
en la otra lleva un libro.
Esperando en el andén
a que pase su destino.
Cuarenta y dos años tiene,
ya no es un niño lampiño.
Los estudios que ha cursado
le pesan como un delito.
Y mientras espera evoca
la ilusión y el ahínco
con que siempre trabajaba
en su laboratorio exiguo.
Abandonándolo todo,
padres, familia, amigos,
se marchó al extranjero
a proseguir su camino.
Allí le trataban bien,
hasta tenía prestigio...
pero su tierra tiraba
y regresó algo dolido.
Ya en su tierra retornado,
malamente mantenido,
seguía investigando
en su laboratorio querido.
Pero un día de repente,
sin mediar ningún aviso,
le dijeron que el contrato
quedaba rescindido.
Y con los ojos llorosos
cogió maleta y libro,
y decidió volver
adonde le habían acogido.
xxx
Churrete