olga danielan
Poeta fiel al portal
( casi un poema)
Yo he encontrado
un itinerario
conveniente
en el Hermitage.
Subes por la Escalera
de los Embajadores
mirando arriba
hacia pintura
en el techo
con el sujeto
"Dioses en el Olimpo".
Vale.
Vas derecho.
La corriente
de la gente
se dirige
a la izquierda.
Tu meta es
la Sala de la malaquita
y el sarcáfago
de Alejandro Nevskij.
En esta ala reina
el silencio agradable
y algo de frío.
Puedes decir todo
que te da ganas
(no te empuja nadie).
Despues sigue Francia.
Aburrida para todos
con su clasicismo
y reglas formales.
Pero espacio desierto
vale mucho.
Se para para saludar
a Voltaire
en su butaca.
Gozas de su sonrisa sarcástica
y ojos ingeniosos.
La Sala de Alejandro
es un poco tonta,
pretende de ser gotica,
pero parece una torta
con crema blanca.
Servicios de plata
para decorar las mesas
en las fiestas
( de Alemania es
de mal gusto,
no los miro.)
Entras en la Sala
de los Escudos...
Casi no se ve la sala .
Molesta
una esposición temporal
de trajes pretenciosos.
Intento mostrar escudos
sobre las arañas.
Inútil.
Me creen sin prueba,
cansados de girar
la cabeza
por todos lados.
La sala Grande de Trono.
Se ve poco.
Muestra del textil ruso
desde el siglo dieciocho
en adelante.
Encuentras al fin
una isla vacía.
(Alrededor corre
el río
de los visitadores.)
Al lado del trono.
Pueden sacar fotos
los mas ambiciosos.
La Sala de Pabellones
es un tornado
por el reloj
de Pavo
Real.
Animado.
Alcanzo
a Simoni Martini.
La virgen con el niño.
"Anunciación".
El ángel falta
(se escapó
a los Estados Unidos.
Muy razonable.)
San Sebastian de Perugino.
Mi amor.
Tranquilo,
mirando al cielo
sin rabia
bajo la lluvia
de flechas
lleno de hermosura
y harmonía divina.
Leonardo.
Terremoto...
No me lo acerco,
pero consejo
a mis compañeros
prestar atención
a la perla.
Tienen dudas.
La vida está en el peligro.
Insisto.
Vale la pena
de morir para ver
un cuadro del genio.
Miguel Angel
"Joven en cuclillas",
no acabado.
No importa.
Vamos a dar una vuelta
alrededor
admirando
su físico cuerpo.
Aquí se termina
el Renacimiento.
Antonio Canova...
Demasiado dulce,
si están italianos al lado
hay que visitarlo.
Indispensable.
Las señoras pueden
sacar fotos
imitando
poses
de tres Gracias
No comentarios
ni elogios.
La cima es la sala
de Rembrandt.
Parece infierno.
No se puede
entrar ni salir,
ni respirar aire.
Todos cocidos
en el agua hirviente.
Alcanzamos
con las últimas fuerzas
la escalera
que lleva abajo
a la Antiguedad.
Aire, frío, espacio,
sarcófagos, vasos
de Grecia ,etc.
La culminación es la momia
del Egipto
para levantar el ánimo
de sobrevivientes.
Salimos a la plaza,
semicírculo arquitectónico
espacioso.
Respiramos el aire
con todos los pulmones
alzando los ojos
hacia el ángel
sobre la columna,
un accorde supremo,
aunque el ángel
es de color
negro.
17-08-2017
Yo he encontrado
un itinerario
conveniente
en el Hermitage.
Subes por la Escalera
de los Embajadores
mirando arriba
hacia pintura
en el techo
con el sujeto
"Dioses en el Olimpo".
Vale.
Vas derecho.
La corriente
de la gente
se dirige
a la izquierda.
Tu meta es
la Sala de la malaquita
y el sarcáfago
de Alejandro Nevskij.
En esta ala reina
el silencio agradable
y algo de frío.
Puedes decir todo
que te da ganas
(no te empuja nadie).
Despues sigue Francia.
Aburrida para todos
con su clasicismo
y reglas formales.
Pero espacio desierto
vale mucho.
Se para para saludar
a Voltaire
en su butaca.
Gozas de su sonrisa sarcástica
y ojos ingeniosos.
La Sala de Alejandro
es un poco tonta,
pretende de ser gotica,
pero parece una torta
con crema blanca.
Servicios de plata
para decorar las mesas
en las fiestas
( de Alemania es
de mal gusto,
no los miro.)
Entras en la Sala
de los Escudos...
Casi no se ve la sala .
Molesta
una esposición temporal
de trajes pretenciosos.
Intento mostrar escudos
sobre las arañas.
Inútil.
Me creen sin prueba,
cansados de girar
la cabeza
por todos lados.
La sala Grande de Trono.
Se ve poco.
Muestra del textil ruso
desde el siglo dieciocho
en adelante.
Encuentras al fin
una isla vacía.
(Alrededor corre
el río
de los visitadores.)
Al lado del trono.
Pueden sacar fotos
los mas ambiciosos.
La Sala de Pabellones
es un tornado
por el reloj
de Pavo
Real.
Animado.
Alcanzo
a Simoni Martini.
La virgen con el niño.
"Anunciación".
El ángel falta
(se escapó
a los Estados Unidos.
Muy razonable.)
San Sebastian de Perugino.
Mi amor.
Tranquilo,
mirando al cielo
sin rabia
bajo la lluvia
de flechas
lleno de hermosura
y harmonía divina.
Leonardo.
Terremoto...
No me lo acerco,
pero consejo
a mis compañeros
prestar atención
a la perla.
Tienen dudas.
La vida está en el peligro.
Insisto.
Vale la pena
de morir para ver
un cuadro del genio.
Miguel Angel
"Joven en cuclillas",
no acabado.
No importa.
Vamos a dar una vuelta
alrededor
admirando
su físico cuerpo.
Aquí se termina
el Renacimiento.
Antonio Canova...
Demasiado dulce,
si están italianos al lado
hay que visitarlo.
Indispensable.
Las señoras pueden
sacar fotos
imitando
poses
de tres Gracias
No comentarios
ni elogios.
La cima es la sala
de Rembrandt.
Parece infierno.
No se puede
entrar ni salir,
ni respirar aire.
Todos cocidos
en el agua hirviente.
Alcanzamos
con las últimas fuerzas
la escalera
que lleva abajo
a la Antiguedad.
Aire, frío, espacio,
sarcófagos, vasos
de Grecia ,etc.
La culminación es la momia
del Egipto
para levantar el ánimo
de sobrevivientes.
Salimos a la plaza,
semicírculo arquitectónico
espacioso.
Respiramos el aire
con todos los pulmones
alzando los ojos
hacia el ángel
sobre la columna,
un accorde supremo,
aunque el ángel
es de color
negro.
17-08-2017
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