Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Después de dos años, ayer me llamó mi ex mujer por teléfono. Me dijo que ya estaba harta, que no aguantaba más.
Le dije que no sería para tanto e intenté convencerla de que siempre hay cosas que nunca dejarán de valer la pena.
Me dijo que no; que esta vez se le habían fundido las ganas de vivir, que iba a tirarse al tren... y me colgó.
Justo ahora vengo de su casa. Me interesaba saber cómo le había ido en este nuevo suicidio suyo.
Tiene una casa con jardín, porche y mobiliario de terraza. Y allí, en la mecedora donde tantas veces balanceé mis tardes, lo vi sentado... era el nuevo guardabarreras del pueblo.
Le dije que no sería para tanto e intenté convencerla de que siempre hay cosas que nunca dejarán de valer la pena.
Me dijo que no; que esta vez se le habían fundido las ganas de vivir, que iba a tirarse al tren... y me colgó.
Justo ahora vengo de su casa. Me interesaba saber cómo le había ido en este nuevo suicidio suyo.
Tiene una casa con jardín, porche y mobiliario de terraza. Y allí, en la mecedora donde tantas veces balanceé mis tardes, lo vi sentado... era el nuevo guardabarreras del pueblo.