Pìso fuerte pero caigo,
en mi propio espiral de locura.
Nadie entiende,
a nadie involucro,
en mi unilateralidad sentimental.
No logró remitir en nadie,
percutir en acciones o sentimientos.
No puedo hacer que irradie,
luz u obscuridad,
lo que sea para poder ser capaz...
Continuó avanzando en la soledad.
Creo no existir.
Por el hecho de no influenciar.
No es solo amor,
no es eso nada más.
Quiero ser capaz,
de causar celos, mentira o ansiedad.
Pero en esta absurda realidad,
solo consigo ser fugaz,
un instante de amor y nada más.
Creí que eras alguien que ya conocía,
la misma rutina de amor fracasado,
todo lo que tu boca no se atreve a mencionar...
y me hago piedra no quiero aceptar,
evitando momentos para no avanzar,
evitando palabras para no terminar,
el orgullo herido del que quiero escapar.
Es que en mí nunca vas a poder ver,
lo que tanto deseo hacer realidad,
soy tan débil a tu ausencia,
sé que te voy a tener que olvidar...
Pero me cuesta aceptar,
que de nuevo perdí en el juego
el juego de nuestra generación
el que no logro descifrar,
es el juego de no amar.
en mi propio espiral de locura.
Nadie entiende,
a nadie involucro,
en mi unilateralidad sentimental.
No logró remitir en nadie,
percutir en acciones o sentimientos.
No puedo hacer que irradie,
luz u obscuridad,
lo que sea para poder ser capaz...
Continuó avanzando en la soledad.
Creo no existir.
Por el hecho de no influenciar.
No es solo amor,
no es eso nada más.
Quiero ser capaz,
de causar celos, mentira o ansiedad.
Pero en esta absurda realidad,
solo consigo ser fugaz,
un instante de amor y nada más.
Creí que eras alguien que ya conocía,
la misma rutina de amor fracasado,
todo lo que tu boca no se atreve a mencionar...
y me hago piedra no quiero aceptar,
evitando momentos para no avanzar,
evitando palabras para no terminar,
el orgullo herido del que quiero escapar.
Es que en mí nunca vas a poder ver,
lo que tanto deseo hacer realidad,
soy tan débil a tu ausencia,
sé que te voy a tener que olvidar...
Pero me cuesta aceptar,
que de nuevo perdí en el juego
el juego de nuestra generación
el que no logro descifrar,
es el juego de no amar.