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Miramos juntos la habitación, el orden, los juegos en los cajones y canastos, la decisión es un juego y un riesgo salpicado de ladrillos de colores.
Sobresale la decisión de mirar suspicaz. Arden las pupilas del pacto, la emoción, en el mundo que nos reúne deliro.
Nos encontramos en un acto. El acto despojado de hallar al otro en un mundo también otro. El mundo despojado de los límites y el hombre despojado del miedo.
Los mundos, todos los mundos, resultan de penetrar el miedo, de los riesgos que se asumen. Resultan de encuentros en márgenes, de conjugación de irrealidades, de hallazgos en los campos del miedo.
Miramos juntos la habitación, el orden, los juegos en los cajones y canastos, la decisión es un juego y un riesgo salpicado de ladrillos de colores.
Sobresale la decisión de mirar suspicaz. Arden las pupilas del pacto, la emoción, en el mundo que nos reúne deliro.
Nos encontramos en un acto. El acto despojado de hallar al otro en un mundo también otro. El mundo despojado de los límites y el hombre despojado del miedo.
Los mundos, todos los mundos, resultan de penetrar el miedo, de los riesgos que se asumen. Resultan de encuentros en márgenes, de conjugación de irrealidades, de hallazgos en los campos del miedo.