geraldine villarroel diaz
Poeta asiduo al portal
Ladrones los hay por montones
Según su especialidad
Los de cartera y bolsones
Con o sin necesidad.
Estos entran a las casas
Y se roban lo que encuentran
O se sientan en las plazas
A aumentar la delincuencia
Y esto trata de un ladrón
Que fue a una casa, cualquiera
Entro abriendo el portón
Con sigilo desde afuera
La dueña de casa estaba
Poniéndose unas pomadas
Naturales, y mezcladas
Unas cremas recetadas
Por la cara y por el pelo
Por cuello y hasta en los brazos
Se había puesto unas paltas
Pasándolas por cedazo
Y así toda embetunada
De esta cremosa ensalada
Acostada, relajada, esperaba
para ver si bella se quedaba.
Dos rebanadas de pepino
Se había instalado en los ojos
Cuando escuchó que la puerta
La abrían, sacando el cerrojo
No pensó que era un ladrón
Creyó que venía el marido
Y si la encontraba tan verde
Le diría adiós a su cupido.
Manoteando como pudo
Se ocultó dentro del ropero
Muy apurada se metió
Fue lo que se le ocurrió primero
Espero mientras sentía
Que trajinaban a gusto
Y cuando el ladrón abrió el ropero
Se llevó un gigantesco susto
El ladrón salió corriendo
Gritando desesperado
Erizándosele el pelo
Del pánico que le había dado
Así después que salió
Corriendo por el portón
Y del susto que pasó
Se atacó del corazón.
Como un ataque le dio,
Calló al suelo de repente
Y tanto fue lo que pataleó
Que empezó a llegar la gente
Llamaron a la ambulancia
Y llegó la policía
Y el ladrón declaró todo
Pues creyó que se moría
Según su especialidad
Los de cartera y bolsones
Con o sin necesidad.
Estos entran a las casas
Y se roban lo que encuentran
O se sientan en las plazas
A aumentar la delincuencia
Y esto trata de un ladrón
Que fue a una casa, cualquiera
Entro abriendo el portón
Con sigilo desde afuera
La dueña de casa estaba
Poniéndose unas pomadas
Naturales, y mezcladas
Unas cremas recetadas
Por la cara y por el pelo
Por cuello y hasta en los brazos
Se había puesto unas paltas
Pasándolas por cedazo
Y así toda embetunada
De esta cremosa ensalada
Acostada, relajada, esperaba
para ver si bella se quedaba.
Dos rebanadas de pepino
Se había instalado en los ojos
Cuando escuchó que la puerta
La abrían, sacando el cerrojo
No pensó que era un ladrón
Creyó que venía el marido
Y si la encontraba tan verde
Le diría adiós a su cupido.
Manoteando como pudo
Se ocultó dentro del ropero
Muy apurada se metió
Fue lo que se le ocurrió primero
Espero mientras sentía
Que trajinaban a gusto
Y cuando el ladrón abrió el ropero
Se llevó un gigantesco susto
El ladrón salió corriendo
Gritando desesperado
Erizándosele el pelo
Del pánico que le había dado
Así después que salió
Corriendo por el portón
Y del susto que pasó
Se atacó del corazón.
Como un ataque le dio,
Calló al suelo de repente
Y tanto fue lo que pataleó
Que empezó a llegar la gente
Llamaron a la ambulancia
Y llegó la policía
Y el ladrón declaró todo
Pues creyó que se moría