jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
por qué los muertos no tienen que ser buenos tipos
ni buenos padres de familia, ni esposos ejemplares
ni llegar temprano a casa después del trabajo
de buen humor a pesar de la fatiga y el estrés
y lo hartos que están de todo
por qué no tienen que respetar a la mujer del otro
y a las mujeres y las hijas de sus amigos
-que siempre están más buenotas que la suya-
y mantenerse alejados de la vecina
a pesar de lo puta que ella es
por qué no tienen que cuidar su consumo de alcohol
y beber cuando mucho un par de tragos al atardecer
siempre en casa y sólo para relajarse
por qué no tienen que molestarse
en mantener una fachada de hombre de provecho
proveedor de su casa, ciudadano virtuoso
hijo cariñoso y noble ser humano
por qué no tienen que guardarse sus opiniones
acerca de la puta vida y el puto matrimonio
y lo gorda y fea que se está poniendo su mujer
y lo aburrido que resulta ya follársela
-meterla siempre en ese mismo agujero archiconocido-
y lo fracasados que se sienten
y el gusto que tendrían en mandar todo a la mierda
de una buena puta vez
y tal vez empezar de cero en algún otro lugar
con una mujer distinta -o con un hombre para variar-
una vida distinta
bajo un cielo distinto
con otros augurios
por qué los muertos se pudren sin que nadie les reclame nada
tan tranquilamente
un día tras otro
sin ningún esfuerzo
sin importarles una mierda
por qué ellos sí
y yo no