Ángel San Isidro
Poeta que considera el portal su segunda casa
El Latido del Corazón
Cuando ponemos el oído en el pecho de una
persona para oir ese latido que nos confirme,
que sigue con vida o incluso poner un pequeño
espejo frente a su boca para confirmar que ese,
subsodicho sigue vivo;
Todos tenemos que morir algún no lejano día,
pero quizás lo más importante es marcharnos
de este mundo cruel expirando ese último aliento,
que nos de la gracia de la salvación que sólo Jesús
puede otorgarnos como si fuera una bella graciosa,
insumisa conspiración;
El que algo teme siempre se encontrará con esa,
gran voluntad de un Dios que no quiere especular
con nuestras miserias enclavadas en esas mentes,
que le culpan y le absuelven de nuestras desgracias
para siempre llegar ha ser una fatal esperada ansiosa,
inesperada muerte.
El Latido
Solo quiero vivir...con el latido de tu sombra.
Autor: Ángel San Isidro
Todos los Derechos Reservados
Cuando ponemos el oído en el pecho de una
persona para oir ese latido que nos confirme,
que sigue con vida o incluso poner un pequeño
espejo frente a su boca para confirmar que ese,
subsodicho sigue vivo;
Todos tenemos que morir algún no lejano día,
pero quizás lo más importante es marcharnos
de este mundo cruel expirando ese último aliento,
que nos de la gracia de la salvación que sólo Jesús
puede otorgarnos como si fuera una bella graciosa,
insumisa conspiración;
El que algo teme siempre se encontrará con esa,
gran voluntad de un Dios que no quiere especular
con nuestras miserias enclavadas en esas mentes,
que le culpan y le absuelven de nuestras desgracias
para siempre llegar ha ser una fatal esperada ansiosa,
inesperada muerte.
El Latido
Solo quiero vivir...con el latido de tu sombra.
Autor: Ángel San Isidro
Todos los Derechos Reservados