Romeo Sebastian Bellini
Poeta recién llegado
Por invariables momentos
grandes y pequeños jamás reposados
en la almohada del fuego
donde en el antro se fundió el hado
y sin paz por el tiempo absorto
el poeta golpea golpea la mente y golpea,
por los corredores, el arte de amarte,
improvisa ensueños de oráculo y desea,
y a pesar de que se quedó engrillado al soñar sus besos
y divisa como desfilan detrás de ella los versos,
una imagen celestial y estéril inserta su adhesión,
del soneto ecuánime en reposo incierto triste y burlón.
Justicia. ¿Dónde encantó la esencia el latir de a dos?
defenderás la real vida genuina mágica del amor,
sin acordes y brujerías, será correspondido sin voz,
y en frases elocuentes un aliente poema consagró.
¡Ah, Mujer!... las ciertas innegables verdades
que atraviesan lo más alto del encanto,
son evidentes, coherentes y anhelantes
los afectos que encierren al torrente consecuente de su canto !
grandes y pequeños jamás reposados
en la almohada del fuego
donde en el antro se fundió el hado
y sin paz por el tiempo absorto
el poeta golpea golpea la mente y golpea,
por los corredores, el arte de amarte,
improvisa ensueños de oráculo y desea,
y a pesar de que se quedó engrillado al soñar sus besos
y divisa como desfilan detrás de ella los versos,
una imagen celestial y estéril inserta su adhesión,
del soneto ecuánime en reposo incierto triste y burlón.
Justicia. ¿Dónde encantó la esencia el latir de a dos?
defenderás la real vida genuina mágica del amor,
sin acordes y brujerías, será correspondido sin voz,
y en frases elocuentes un aliente poema consagró.
¡Ah, Mujer!... las ciertas innegables verdades
que atraviesan lo más alto del encanto,
son evidentes, coherentes y anhelantes
los afectos que encierren al torrente consecuente de su canto !
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