César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Al filo del horizonte el poeta oscuro
negro como el vacío
decidió tomar por el talle a la hembra de su vida
y volar con ella hacia el abismo de sus ansias.
Por eso la besó en los labios de manera imperiosa
con rabia oscura en el corazón
y lágrimas de dolor en la garganta.
Inquirió cada músculo de ella
exigió su entrega
le rogó insoledad
e ilusión de alegría a pesar de las mil muertes
que todavía les esperaban.
Por eso le arrancó el vestido
sin detenerse a considerar si ella lo amaba.
Era su hembra
tal vez nunca suya
pero suya.
Por eso la colocó a su altura
la acomodó a él
y la poseyó con desespero animal
sin pensar
sin preguntas
sin palabras
diciéndole con su respiración y con sus ojos
"no te vayas... ¿no puedes ver que te amo?"
Noviembre y luna hielo, 2015.
César Guevara
negro como el vacío
decidió tomar por el talle a la hembra de su vida
y volar con ella hacia el abismo de sus ansias.
Por eso la besó en los labios de manera imperiosa
con rabia oscura en el corazón
y lágrimas de dolor en la garganta.
Inquirió cada músculo de ella
exigió su entrega
le rogó insoledad
e ilusión de alegría a pesar de las mil muertes
que todavía les esperaban.
Por eso le arrancó el vestido
sin detenerse a considerar si ella lo amaba.
Era su hembra
tal vez nunca suya
pero suya.
Por eso la colocó a su altura
la acomodó a él
y la poseyó con desespero animal
sin pensar
sin preguntas
sin palabras
diciéndole con su respiración y con sus ojos
"no te vayas... ¿no puedes ver que te amo?"
Noviembre y luna hielo, 2015.
César Guevara