Él reía todo el tiempo y miraba la vida con brío, pero perdió un día su sonrisa: el tiempo se la llevó. Sentía vida en su alma, sentía el calor de su manada, pero sus labios no se curvaban ni hacia abajo ni hacia arriba.
Miró pasar los segundos en que ella se fue de su lado; su ser se fue con ella y quedó muy impactado. Se fue en un instante, desapareció, se marchó de su rostro; no tuvo cómo encontrarla, aunque la buscó muy, muy adentro.
Dentro de sí y también por fuera, en los que a él lo apoyaban, pero no podía sonreír, no podía sentir nada. Muchos llenaban su vida, muchos solo lo miraban, mas su sonrisa perdida simplemente no la encontraba.
Se quería forzar frente al espejo y un gesto vano era el reflejo; no lograba sentir nada. Ella se fue, su alma quedó devastada. En el limbo su sonrisa quedó y su alma colapsó.
Fue en un giro del destino que volteó y la miró ahí. No era la misma sonrisa, no era para él siquiera... pero su alma rompió la espera y sus labios se curvaron.
Miró pasar los segundos en que ella se fue de su lado; su ser se fue con ella y quedó muy impactado. Se fue en un instante, desapareció, se marchó de su rostro; no tuvo cómo encontrarla, aunque la buscó muy, muy adentro.
Dentro de sí y también por fuera, en los que a él lo apoyaban, pero no podía sonreír, no podía sentir nada. Muchos llenaban su vida, muchos solo lo miraban, mas su sonrisa perdida simplemente no la encontraba.
Se quería forzar frente al espejo y un gesto vano era el reflejo; no lograba sentir nada. Ella se fue, su alma quedó devastada. En el limbo su sonrisa quedó y su alma colapsó.
Fue en un giro del destino que volteó y la miró ahí. No era la misma sonrisa, no era para él siquiera... pero su alma rompió la espera y sus labios se curvaron.