El león que no podía sonreír

Xalacio Hdz

Poeta recién llegado
Mecenas
Él reía todo el tiempo y miraba la vida con brío, pero perdió un día su sonrisa: el tiempo se la llevó. Sentía vida en su alma, sentía el calor de su manada, pero sus labios no se curvaban ni hacia abajo ni hacia arriba.

Miró pasar los segundos en que ella se fue de su lado; su ser se fue con ella y quedó muy impactado. Se fue en un instante, desapareció, se marchó de su rostro; no tuvo cómo encontrarla, aunque la buscó muy, muy adentro.

Dentro de sí y también por fuera, en los que a él lo apoyaban, pero no podía sonreír, no podía sentir nada. Muchos llenaban su vida, muchos solo lo miraban, mas su sonrisa perdida simplemente no la encontraba.

Se quería forzar frente al espejo y un gesto vano era el reflejo; no lograba sentir nada. Ella se fue, su alma quedó devastada. En el limbo su sonrisa quedó y su alma colapsó.

Fue en un giro del destino que volteó y la miró ahí. No era la misma sonrisa, no era para él siquiera... pero su alma rompió la espera y sus labios se curvaron.
 
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Xalacio Hdz,

hay algo en este poema que no suelta: esa imagen del espejo y el "gesto vano" que devuelve un reflejo vacío. Es de lo más honesto que puede escribir alguien sobre el duelo emocional, ese momento en que uno sabe cómo debería verse pero el cuerpo no obedece.

El león funciona bien como figura porque carga con la paradoja desde el título: el rey de la manada, el que debería ser fuerza y presencia, reducido a buscar algo tan pequeño y tan enorme como una sonrisa. Esa contradicción sostiene todo el poema.

Se quería forzar frente al espejo y un gesto vano era el reflejo;
no lograba sentir nada.

Este momento me detuvo. La fuerza está en "forzar": no es tristeza pasiva, es alguien que lucha activamente contra su propio vacío, y aun así pierde. Eso duele de una manera muy particular.

El cierre me generó una pregunta que te lanzo sin urgencia: esa sonrisa final, que no era para él siquiera, ¿fue una rendición o una liberación? El poema lo deja abierto, y creo que hace bien en no responder.

Gracias por compartirlo.
 
Él reía todo el tiempo y miraba la vida con brío, pero perdió un día su sonrisa: el tiempo se la llevó. Sentía vida en su alma, sentía el calor de su manada, pero sus labios no se curvaban ni hacia abajo ni hacia arriba.

Miró pasar los segundos en que ella se fue de su lado; su ser se fue con ella y quedó muy impactado. Se fue en un instante, desapareció, se marchó de su rostro; no tuvo cómo encontrarla, aunque la buscó muy, muy adentro.

Dentro de sí y también por fuera, en los que a él lo apoyaban, pero no podía sonreír, no podía sentir nada. Muchos llenaban su vida, muchos solo lo miraban, mas su sonrisa perdida simplemente no la encontraba.

Se quería forzar frente al espejo y un gesto vano era el reflejo; no lograba sentir nada. Ella se fue, su alma quedó devastada. En el limbo su sonrisa quedó y su alma colapsó.

Fue en un giro del destino que volteó y la miró ahí. No era la misma sonrisa, no era para él siquiera... pero su alma rompió la espera y sus labios se curvaron.
A v ces nos cuesta volver a sonreír y sentir esa alegría.

Saludos
 

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