Xalacio Hdz
Poeta recién llegado
Diana, tú atraes a la flecha hasta tu centro;
el arquero la lanza buscando dar justo ahí.
¡Qué belleza para el león observar desde el cerco!
Pero le queman las manos por tener él las flechas,
más en sus manos la oportunidad no está.
Es tan descorazonador para él aceptarlo:
él quiere también tener el derecho.
No hay camino, no existe alguno;
solo la distancia y el silencio entre tu belleza
y su rugido silenciado.
Quiere rugir y mostrarse ante ti,
pero no puede, está claramente apagado.
¡Qué desdicha siente el león de solo mirar a lo lejos!
Se le rompe el corazón al saber que no es él,
que no es el arquero que pueda apuntar hacia ti
y sentirse dichoso.
Quiere ser quien gane la contienda, pero no tiene
cómo; sus garras romperían el arco y su fuerza
destrozaría la flecha.
Aun así, Diana, el león quiere competir
para atinar a tu centro.
el arquero la lanza buscando dar justo ahí.
¡Qué belleza para el león observar desde el cerco!
Pero le queman las manos por tener él las flechas,
más en sus manos la oportunidad no está.
Es tan descorazonador para él aceptarlo:
él quiere también tener el derecho.
No hay camino, no existe alguno;
solo la distancia y el silencio entre tu belleza
y su rugido silenciado.
Quiere rugir y mostrarse ante ti,
pero no puede, está claramente apagado.
¡Qué desdicha siente el león de solo mirar a lo lejos!
Se le rompe el corazón al saber que no es él,
que no es el arquero que pueda apuntar hacia ti
y sentirse dichoso.
Quiere ser quien gane la contienda, pero no tiene
cómo; sus garras romperían el arco y su fuerza
destrozaría la flecha.
Aun así, Diana, el león quiere competir
para atinar a tu centro.