La mañana siguiente cogí el libro que me recomendó, lo leí lentamente para entender el mensaje que daba, jamás creí que iba ser el instrumento para decidir mi vida.
Esa noche fui a buscarla, la vi en su ventana arreglándose el cabello, toda bella, tan sublime, tan tierna, el embeleso me capturo y no podía mirar algún otro lado que no fuera su ventana.
Subí por aquellas escaleras, las piernas me temblaban y ensayaba una y una lo que le iba a decir, llegue a su puerta estaba abierta, el ruido del madero se distorsionaba con los gemidos susurros que se cruzaban, un paso, un ruido, un paso mas, un gemido, cruce y llegue a su habitación.
Jamás debí leer aquel libro, su mensaje no era lo que esperaba, ella era mi ser sublime, mi musa, todo lo que quería en esta vida, estaba dispuesto a entregarle todo mi amor, nunca llegue a imaginar que ella le entregaría todo a OTRO
Mike Durand
Esa noche fui a buscarla, la vi en su ventana arreglándose el cabello, toda bella, tan sublime, tan tierna, el embeleso me capturo y no podía mirar algún otro lado que no fuera su ventana.
Subí por aquellas escaleras, las piernas me temblaban y ensayaba una y una lo que le iba a decir, llegue a su puerta estaba abierta, el ruido del madero se distorsionaba con los gemidos susurros que se cruzaban, un paso, un ruido, un paso mas, un gemido, cruce y llegue a su habitación.
Jamás debí leer aquel libro, su mensaje no era lo que esperaba, ella era mi ser sublime, mi musa, todo lo que quería en esta vida, estaba dispuesto a entregarle todo mi amor, nunca llegue a imaginar que ella le entregaría todo a OTRO
Mike Durand