Jeison
Poeta fiel al portal
De mí nada más que la roca y el pudor.
Ningún sueño, ningún grito,
ninguna voz que me acompañe a conjurar las voces.
Esto fue cuando creí vencerme,
cuando empecé a visitar el jardín
por el que habían muerto más de mil muertos,
aún cuando yo había rescatado ya las porciones de la vida
haciéndolas rancias madrigueras de muerte.
Pero otro fue el duelo, otro el instinto, el dolor.
Aquí llegaron a recostarse los deseos del mundo:
resonantes quejidos al borde derecho de mi espalda;
la nuca que nunca supo parpadear sin miedo;
el sable infectado de semen con el que traspasé los lamentos de la luz.
Yo buscaba la piedra no el pan.
Mis amores juntos para hacer de tu herida un deseo.
¿Cuánto tiempo hace que dejé caer mis pestañas por buscar tus ojos?
Me siento como la mariposa que vuela
buscando su antigua oruga.
Como quien sueña, como quien grita,
como quien tiene a su lado una voz
que lo acompaña a conjurar las voces.
Y Aún me atrevo a mirar al cielo,
aún me atrevo a mirar como si me importara,
como si fuera importante para mí (que soy roca y pudor)
algún viento devenido de algún participio perfecto
de algún roce que me traiga la noticia de otro roce
de algún otro que sea mucho más que aquél otro que partió.
Como si me importara…
como si fuera importante para mí.
Ningún sueño, ningún grito,
ninguna voz que me acompañe a conjurar las voces.
Esto fue cuando creí vencerme,
cuando empecé a visitar el jardín
por el que habían muerto más de mil muertos,
aún cuando yo había rescatado ya las porciones de la vida
haciéndolas rancias madrigueras de muerte.
Pero otro fue el duelo, otro el instinto, el dolor.
Aquí llegaron a recostarse los deseos del mundo:
resonantes quejidos al borde derecho de mi espalda;
la nuca que nunca supo parpadear sin miedo;
el sable infectado de semen con el que traspasé los lamentos de la luz.
Yo buscaba la piedra no el pan.
Mis amores juntos para hacer de tu herida un deseo.
¿Cuánto tiempo hace que dejé caer mis pestañas por buscar tus ojos?
Me siento como la mariposa que vuela
buscando su antigua oruga.
Como quien sueña, como quien grita,
como quien tiene a su lado una voz
que lo acompaña a conjurar las voces.
Y Aún me atrevo a mirar al cielo,
aún me atrevo a mirar como si me importara,
como si fuera importante para mí (que soy roca y pudor)
algún viento devenido de algún participio perfecto
de algún roce que me traiga la noticia de otro roce
de algún otro que sea mucho más que aquél otro que partió.
Como si me importara…
como si fuera importante para mí.