humanoide
Poeta fiel al portal
El llamado
Con mi mente desbastada
y mi garganta destrozada
de gritar a los infiernos tu nombre.
Con mis ojos secos
y los insistentes ecos
de sollozos alojados en el viento.
Dibujo pentagramas en mi pecho
con el filo del un buril maltrecho,
caminando como un ciego
en las laderas de un umbral desierto.
La sangre corre por mi masculina desnudez,
llegando a tierra… A las raíces,
dejando en mi cuerpo profundas cicatrices
y un libro abierto a mi eterna estupidez.
¡En donde estas… Maldita seas!
¡Acude al llamado de mi sangre!
Deja una vez más que yo te vea,
o acaso… ¿No deseas saciar en mí tu hambre?
Con mi mente desbastada
y mi garganta destrozada
de gritar a los infiernos tu nombre.
Con mis ojos secos
y los insistentes ecos
de sollozos alojados en el viento.
Dibujo pentagramas en mi pecho
con el filo del un buril maltrecho,
caminando como un ciego
en las laderas de un umbral desierto.
La sangre corre por mi masculina desnudez,
llegando a tierra… A las raíces,
dejando en mi cuerpo profundas cicatrices
y un libro abierto a mi eterna estupidez.
¡En donde estas… Maldita seas!
¡Acude al llamado de mi sangre!
Deja una vez más que yo te vea,
o acaso… ¿No deseas saciar en mí tu hambre?