Mi amor cruzó el cielo y mi llanto se escucho como un trueno y estremeció la tierra.
Las estrellas que aparecían en el cielo parecían cómplices del desamor.
La luna explotó al sentir aquel molino de amargura y ya no sentir la fuerza del amor.
Mi perdición no fue el engaño, ni siquiera la traición, pero mi más grande destrucción
Fue el amor de aquella mujer. A la que amé con tal fuerza que superaba a la eternidad y
El dolor. Y si tu alma te pregunta quien esa mujer, el destino en agonía solo le responderá tu hermoso nombre.
Las estrellas que aparecían en el cielo parecían cómplices del desamor.
La luna explotó al sentir aquel molino de amargura y ya no sentir la fuerza del amor.
Mi perdición no fue el engaño, ni siquiera la traición, pero mi más grande destrucción
Fue el amor de aquella mujer. A la que amé con tal fuerza que superaba a la eternidad y
El dolor. Y si tu alma te pregunta quien esa mujer, el destino en agonía solo le responderá tu hermoso nombre.