Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
En ese atardecer serrano que hoy parece olvidado,
te recuerdo subiendo majestuosa las escaleras de
piedra.
Estabas tan hermosa que nunca podría olvidarte,
abajo tu amante inítilmente disimulaba su despedida,
lo embargaba la felicidad como a ti te embargaba la dicha.
Nada podía yo decir más que mirar al cielo,
nada dije y nada musité, mis celos morirían con la noche,
sólo me bastaba comprender que mi amor era fuerte
todavía y que mi renuncia era más fuerte todavía,
mi amor había sido el más puro.
Apenas rozaste mi mejilla con tus labios desconocidos,
yo sabía qué tenías en tus ojos,
yo sabía cómo había canbiado tu corazón
y te contemplé sabiendo que te había dado mucho al
sobreponerme al llanto que pugnaba en mi corazón.
te recuerdo subiendo majestuosa las escaleras de
piedra.
Estabas tan hermosa que nunca podría olvidarte,
abajo tu amante inítilmente disimulaba su despedida,
lo embargaba la felicidad como a ti te embargaba la dicha.
Nada podía yo decir más que mirar al cielo,
nada dije y nada musité, mis celos morirían con la noche,
sólo me bastaba comprender que mi amor era fuerte
todavía y que mi renuncia era más fuerte todavía,
mi amor había sido el más puro.
Apenas rozaste mi mejilla con tus labios desconocidos,
yo sabía qué tenías en tus ojos,
yo sabía cómo había canbiado tu corazón
y te contemplé sabiendo que te había dado mucho al
sobreponerme al llanto que pugnaba en mi corazón.
Última edición: