
El llanto derramado
no deja de fluir.
Mismo que puede confundir
al más desparramado.
Gotas de ajenjo y salitre
que una a una se evaporan
viajan al averno donde moran
el ébano cuervo y el buitre.
Llanto brindado al olvido
por un amante de ayeres.
Metal fundido en talleres
que goteó por lo llovido.
Dolores presentes y pretéritos
que son limón en las heridas,
al recuerdo de amantes y queridas
que en la taberna hicieron méritos.
©®Todos los derechos reservados bajo el nombre de Jorge de Córdoba, Barak ben Asís, Cesarfco.cd[FONT="]∴
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