Enric
Poeta recién llegado
El loco sabor que me lanzas
Y el viento mordiente de escualos
se tercia en el septentrión
alveolado de fulgores,
ya caen las estrellas chirriantes
tras el horizonte.
Pudiera acaso
arremeter contra tu muralla,
arribar a tu costa
a extender este fuego
que me destroza las entrañas.
Y dejar que el murciélago feroz
de tu presencia
recorra mi casa,
haciéndome extranjero en mi mesa,
desterrado de mi cama.
Pudiera atraparte en mis manos,
y al fin saber
cual es el loco sabor que me lanzas,
y que me tiene
el alma enajenada.
Enric
Y el viento mordiente de escualos
se tercia en el septentrión
alveolado de fulgores,
ya caen las estrellas chirriantes
tras el horizonte.
Pudiera acaso
arremeter contra tu muralla,
arribar a tu costa
a extender este fuego
que me destroza las entrañas.
Y dejar que el murciélago feroz
de tu presencia
recorra mi casa,
haciéndome extranjero en mi mesa,
desterrado de mi cama.
Pudiera atraparte en mis manos,
y al fin saber
cual es el loco sabor que me lanzas,
y que me tiene
el alma enajenada.
Enric