Ricardo R. Ruiz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ante Dios sólo era un pobre loco,
cantando al mundo el dolor de su pasión.
Viejo vagabundo herido en la razón,
se le consume el alma poco a poco...
Ocre el color de su triste figura,
tragase su mirada el azul cielo,
mientras versa ante la flor de su anhelo,
invisible el cántico en su locura!
Y aquel hombre curtido de epopeya,
hijo del humilde polvo del suelo,
ahogó en su pecho una brutal querella...
Y esperó a su amada hasta la demencia,
tras caer en el espantoso duelo,
espada en mano, contra su conciencia!
nueva york, 1999
cantando al mundo el dolor de su pasión.
Viejo vagabundo herido en la razón,
se le consume el alma poco a poco...
Ocre el color de su triste figura,
tragase su mirada el azul cielo,
mientras versa ante la flor de su anhelo,
invisible el cántico en su locura!
Y aquel hombre curtido de epopeya,
hijo del humilde polvo del suelo,
ahogó en su pecho una brutal querella...
Y esperó a su amada hasta la demencia,
tras caer en el espantoso duelo,
espada en mano, contra su conciencia!
nueva york, 1999