lucianoquilmes
Poeta asiduo al portal
En un país, si es que este lo era,
Teniendo en cuenta que quizás fue un sueño.
En donde el uno era un cuatro, simple deducción.
Una vez te amé he ahí la locura de uno.
Nunca supe si cuatro, era viceversa.
Nunca si esa cantidad de veces te amé.
O solo una .o fueron ¡más de cinco ¡
Pero así estaban puestas las cosas, llamadas sin nombre.
Allí los besos te los daba de a seis, como los dedos de una mano y media,
Pero eran quince
Allí no alcanzaban las palabras ni apetecían las letras, hambrientas de tinta.
Los números eran latidos dentro de segundos de una hora o granos de arena
A veces menos y otras tantas más.
Aquí te di mi corazón que se valía por uno,
Por si mismo
Pero valía cuatro puesto que era rojo.
Aunque el rojo era azul con puntos violeta,
Yo te amé de colores aunque fueran acuarelas
Y pensé en ti cada día entre un domingo lunes
Y un febrero en pleno diciembre otoñal,
Tu que siempre distraída de escapar de ti,
Nunca me mirabas tanto ciegamente, cuando volabas en bicicleta hermosa
O caminabas ida y vuelta, vuelta al colegio.
Donde nunca nada se aprendía, menos que nada se enseñaba todo.
Allí te amé como te cuento sin que estés; en un país perpendicular
Tierno péndulo columnar de mis sueños
Mi número cuatro tu que nunca fuiste mía.
Teniendo en cuenta que quizás fue un sueño.
En donde el uno era un cuatro, simple deducción.
Una vez te amé he ahí la locura de uno.
Nunca supe si cuatro, era viceversa.
Nunca si esa cantidad de veces te amé.
O solo una .o fueron ¡más de cinco ¡
Pero así estaban puestas las cosas, llamadas sin nombre.
Allí los besos te los daba de a seis, como los dedos de una mano y media,
Pero eran quince
Allí no alcanzaban las palabras ni apetecían las letras, hambrientas de tinta.
Los números eran latidos dentro de segundos de una hora o granos de arena
A veces menos y otras tantas más.
Aquí te di mi corazón que se valía por uno,
Por si mismo
Pero valía cuatro puesto que era rojo.
Aunque el rojo era azul con puntos violeta,
Yo te amé de colores aunque fueran acuarelas
Y pensé en ti cada día entre un domingo lunes
Y un febrero en pleno diciembre otoñal,
Tu que siempre distraída de escapar de ti,
Nunca me mirabas tanto ciegamente, cuando volabas en bicicleta hermosa
O caminabas ida y vuelta, vuelta al colegio.
Donde nunca nada se aprendía, menos que nada se enseñaba todo.
Allí te amé como te cuento sin que estés; en un país perpendicular
Tierno péndulo columnar de mis sueños
Mi número cuatro tu que nunca fuiste mía.