RAMIRO XANTANA ORDUÑA
Poeta recién llegado
El lugar que solo tú y yo conocemos
Pierdo la mirada en el horizonte,
como niebla arribas,
puntual, al lugar,
que solo tu, y yo, conocemos,
testigo de lo que somos,
y por cobardes, no decimos.
Llegas a la tardía hora del alba,
como bruma, rodeas mi maltratado cuerpo,
que yace de algún modo,
de todos los modos, incompleto,
me inventas a tu imagen,
colocas mi boca,
a cinco besos, y un minuto de distancia,
de mis ojos, que arenosos hacen que lloran.
La humedad de tus labios,
en lapsos de beso y beso,
me retorna a la vida,
en un ir y venir,
incesante de olas mansas.
Como niebla te marchas,
y mi cuerpo, yace de algún modo,
de todos los modos, reducido,
a un puñado de arena,
desvanecido al primer suspiro,
antes de tu partida, del lugar,
que solo tu, y yo, conocemos
Pierdo la mirada en el horizonte,
como niebla arribas,
puntual, al lugar,
que solo tu, y yo, conocemos,
testigo de lo que somos,
y por cobardes, no decimos.
Llegas a la tardía hora del alba,
como bruma, rodeas mi maltratado cuerpo,
que yace de algún modo,
de todos los modos, incompleto,
me inventas a tu imagen,
colocas mi boca,
a cinco besos, y un minuto de distancia,
de mis ojos, que arenosos hacen que lloran.
La humedad de tus labios,
en lapsos de beso y beso,
me retorna a la vida,
en un ir y venir,
incesante de olas mansas.
Como niebla te marchas,
y mi cuerpo, yace de algún modo,
de todos los modos, reducido,
a un puñado de arena,
desvanecido al primer suspiro,
antes de tu partida, del lugar,
que solo tu, y yo, conocemos