Ángel San Isidro
Poeta que considera el portal su segunda casa
El Manantial
Aquella noche de luna blanca,
se bañaban los destellos de luz
sobre el agua quieta
del manantial,
acaricié los pétalos
de tus mejillas
en el acogedor sosiego
de la primavera,
besé tus labios llenos de ternura,
descubrí la gruta del amor
en el esplendor
de nuestros sentidos,
en la locura del frenesí,
con las miradas anhelantes
de dos cuerpos jadeantes
en la madrugada satisfecha,
de los amantes.
Autor: Ángel San Isidro
Todos los Derechos Reservados
Aquella noche de luna blanca,
se bañaban los destellos de luz
sobre el agua quieta
del manantial,
acaricié los pétalos
de tus mejillas
en el acogedor sosiego
de la primavera,
besé tus labios llenos de ternura,
descubrí la gruta del amor
en el esplendor
de nuestros sentidos,
en la locura del frenesí,
con las miradas anhelantes
de dos cuerpos jadeantes
en la madrugada satisfecha,
de los amantes.
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