rudyvaldenegro
Poeta recién llegado
Pasó el amor por mis manos como un libro de Bécquer,
como una brisa intangible que esta vez se deja asir
En plena primavera con ademán sensual
Que me incendió de coraje la sangre,
Con su anatomía precisa comprimida entre sus tacos y su pelo,
Con su leyenda y egolatría, con sus reclamos de entrega,
Con sus papiros para firmar un juramento o una condena.
Pasó el amor, pasó el amor otra vez por mis entrañas
Con la trama prescrita en la piel de sus serpientes mortíferas,
Portando los látigos de la esclavitud de la belleza,
Mitad fuego, mitad paz, terciopelo, placer delirante,
En tanto que espejismo, verdad y mentira.
Pasó el amor simbiótico, romántico, obsesivo compulsivo
Para ser mejor retratado,
Con su atmósfera triunfal y fatal, su fortuna incalculable.
Miró con su hipnótica mirada hasta el fondo de mí mismo
Para hacer de mi vida un castrado emperador
Con el pasar cruel, mortificado, de los años venideros,
Que demanda el sacrificio, la incomprensión,
Pero como es sabido que la muerte ronda al amor
Me restringí, por temor, a la miel de su aventura efímera,
Me limité a palpar su piel y luego lloré mientras lo dejé partir
En busca de otro esclavo.
Me quedo aquí con la impresión de que se vive sólo un instante,
Y se es feliz una tarde, un día, una noche cualquiera
En tanto persiste el deseo, en tanto refulge el amor, la entrega.
Quisiera no creer esto, pero en fin, ya veo,
Pasó el amor tan sólo para demostrármelo.
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