Y entonces se alejó,
un adiós
que desterró
mis recuerdos
que tanto borró,
mi sonrisa desdibujó
y el brillo
de mis ojos apagó.
Las palabras callaron
pero alguna
vez hablaron,
esa tarde
se asfixiaron,
las olas de espuma
se apaciguaron
y al mar más bravío calmaron.